quarta-feira, janeiro 26, 2011

Corbatas y delantales



La Avenida Paulista en Sao Paulo es uno de los corazones económicos de Sudamérica. Diferentes clases sociales se mueven por ella, o trabajan juntas en los mismos edificios u oficinas. Lejos de las encuestas y débiles estadísticas a las que la antropología pueda llegar, quiero basarme en las ropas o uniformes de los diferentes grupos que se encuentran en un núcleo comercial gigantesco a partir de un despacho de abogados, bien por buscar el todo a partir del particular, o bien por hablar mucho de poco, mas con el fin de mostrar una diferencia racial y social bien disimulada. Los uniformes de trabajo de estos brasileños reflejan las situaciones sociales y culturales de cada uno. Hay que decir que si bien llegan a distinguir ese hecho sin necesidad de ningún agente externo, se muestran indiferentes en la mayoría de los casos ante los enormes efectos socio culturales de dichos hechos.
Por mi condición de extranjero y dado el carácter curioso de los brasileños, mi presencia, a veces, es objeto de su particular acogida; por ejemplo preguntan sobre el clima del lugar de origen y si es hombre, casi inmediatamente me preguntaran si soy del Real Madrid o Barcelona, y cúal es mi equipo en Brasil. Esta curiosa disposición a compartir siempre se antoja agradable.
Englobemos en dos grupos a la mayoría de los protagonistas del bufete de abogados, que ocupa tres departamentos comerciales del mismo edificio. Corbatas y Delantales son sus nombres. Los bamana de Mali me han ayudado a convercerme de que corbatas y delantales son una cultura expresiva siempre y cuando atraigan mi atención y dirijan mis pensamientos.
Unas cuestiones previas que se me vienen siempre a la cabeza son ¿Se trabaja mejor por llevar corbata? ¿Qué objetivo estético procura si no conlleva ningún rendimiento? ¿Es una convención social inventada por otros “corbatas” para demonstrar que se pertenece al mismo club? ¿Es la primera subordinación tener que trabajar con corbata durante diez horas sentado en frente de un ordenador? La única razón pragmática sobre su uso que pienso que existe es la de marcar la diferencia. Más tarde, comprobaré que en el restaurante para los “corbatas” la mayoría de los camareros son de color, y por supuesto, ningún cliente de color. En el restaurante popular veo gente de color, pero para mi sorpresa hay siempre varios “corbatas”, lo cual quiere decir que esos no deben ganar o tener tanto dinero, es decir, sus trabajos no deben de ser bien pagados y/o tal vez sus estudios son más básicos. De hecho algunos de esos “corbatas” son pardos.
Está claro que los abogados usan trajes y corbatas. Al igual que ellos, banqueros, administrativos... Por “corbata” etiquetamos a aquéllos que tienen los trabajos mejores pagados, a los que han accedido a ellos porque tenían dinero para pagar una universidad, casi siempre privada y cara, y por lo tanto forman parte de la clase pudiente; incluyo a las mujeres de estos oficios dentro del término “corbatas”, aun sin usarlas, porque sus estatus, ropas y consecuentes actitudes, denotan la supremacía social sobre otras. La corbata posee una gran fuerza coercitiva dentro del colectivo que se pasea por esta avenida empresarial. La llevan tanto el jefe como los becarios, aunque para los más jóvenes es más placentero al comienzo porque su uso les diferencia como privilegiados estudiosos, les hace pertenecer a la burguesía, que aquí concentra la gran parte de la brasileña, les otorga un estatus laboral con un alto poder adquisitivo. No habría nada de malo en esto si no fuera porque la corbata implica hegemonía silenciosa, con sus desvíos de las realidades y sus injusticias civiles. Los hechos muestran los principios que me obligan a generalizar y decir que todos los “corbatas” de este análisis comparativo dan prioridad a su labor profesional dentro de sus vidas, pero que cuando son becarios, es decir, jovenes, y se encuentran dentro de una clase de español, se quitan la corbata por un momento y se repiensan sus futuros.
Algunas cosas que todos los Corbatas de la oficina tienen en común: que son blancos, todos de descendencia europea, italiana, española y portuguesa mayoritariamente, tambien hay una austriaca, y añadir que, a pesar de que en esta oficina no haya ninguno, los descendientes de japoneses que se ven por la Paulista, que también son muchos, son casi siempre “corbatas”. Los chinos, coreanos y otros asiáticos, abundantes en la metrópolis, generalmente no participan de estos grupos; que casi todos son nacidos en Sao Paulo ciudad o estado; que su equipo de futbol es el Sao Paulo F.C; que han estudiado en Universidades privadas y caras; sus parejas son de su misma clase social y étnica; vienen a trabajar en coche; entre sus pertenencias diferenciadas menciono apartamentos o casas en grandes y lujosos condominios, casa de campo o en la playa; sus salarios van desde los 700 Euros de los becarios hasta los 2000 de un abogado licenciado que no supera los treinta años; suelen viajar en sus vacaciones y conocen otros países, es más, han vivido y les gustaría mudarse a Estados unidos o Europa porque no encuentran seguro Brasil; hablan otras lenguas; son católicos aunque pasan de la religión; odian a Lula.
En el otro lado tenemos los Delantales. Aquí metemos también a los dos sexos; no obstante, si entre los corbatas es posible ver a más mujeres que hombres dentro de un despacho, entre los delantales las ocupaciones están bien definidas para cada sexo. Las mujeres son limpiadoras, y se encargan de servir agua, café, zumos o galletas a los clientes que hacen reuniones o videoconferencias en las distintas salas. Por supuesto al profesor de español también se le ofrece, aunque éste prefiere tomarse el café junto a los Delantales en la pequeña cocina del último piso, ya que hay los delantales se encuentran más cómodos para hablar de cualquier cosa. Las mujeres también suelen cumplir la función de secretarias, pero normalmente sólo en la recepción del edificio. La de los pisos o de los abogados hay que separarlas del grupo porque no entran dentro de las generalidades de los Delantales. Los hombres Delantales trabajan como porteros o en mantenimiento. Pero aquí encontramos una curiosidad: los porteros de los edificios comerciales llevan traje y corbatas. Hay una diferencia étnica retumbante si recordamos que no había ningún abogado negro, mientras que no hay un portero que no lo sea. Aún más, es difícil ver a un portero blanco, o rubio, aunque esto es más probable que ver a un negro con corbata. Fuera de la oficina también los Delantales trabajan como camareros, motomensajeros, barrenderos, taxistas, en definitiva, todas las ocupaciones que ofrecen servicio y consumo. Antes de comentar algunas generalidades de los Delantales se debe mencionar a los pardos, una etnia de la cual casi el 40% de los brasileños dice formar parte, y no es más que la mixtura entre blanco, indio y negro. Pues bien, los Delantales son negros o pardos; la mayoría nacieron en otros estados de Brasil, principalmente del nordeste o Minas Gerais; ellos no van a hablar de sus antepasados, es obvio que serían esclavos. Es normal que un brasileño aporte su descendencia cuando se trata de un Corbata, pero no de un Delantal; su equipo de fútbol suele ser el Corinthians como que se considera el equipo del pueblo; no tienen estudios universitarios, y muchos apenas si saben leer o escribir poco más que su nombre correctamente; tienen que coger dos autobuses, trenes y metro para venir a trabajar, pudiendo tardar más de dos horas en cada viaje; sus salarios van desde los 150 euros hasta los 350 los más afortunados, que son pocos; no han salido nunca de Brasil, pero dicen que tampoco quieren vivir en otro país, que ellos están muy a gusto; no conocen ni otros estados, y sólo viajan una vez cada 10 ó 15 años a Pernambuco o Ceará a visitar sus familiares; sólo hablan portugues, y son señalados porque lo hablan mal, aunque los Corbatas suelen cometer los mismos errores y, a veces, hasta les gusta hablar como ellos; son evangélicos, cardesistas o espíritas, y son fieles a sus religiones; aman a Lula.
Estas son las realidades sociales y culturales básicas de la sociedad brasileña en Sao Paulo. Por supuesto que están llenas de excepciones, y que las diferencias y similitudes entre los grupos son motivos para un analisis más exhaustivo. Me quedo con señalar como la sociedad plural y el multiculturalismo se confunden en la vida de este país ejemplo de convivencia.

terça-feira, janeiro 25, 2011

TRAMAZUL


TRAMAZUL

Por la Avenida Paulista, uno de los corazones económicos de Sudamérica, pasan a diario 800.000 personas. En plena Avenida, en el Museo de Arte Contemporánea de São Paulo Assis Chateaubriand una intervención, un hecho inédito, reclama su propia presencia. Sobre sus cuatro fachadas que forman una caja suspensa y delicada, 324 columnas de vidrio se han visto cubiertas de vinilo adhesivo azul y blanco para diseñar un cielo claro con nubes bordadas. Los edificios colindantes, funcionales, son rascacielos que reflejan también el cielo real en sus ventanas. Pero hay varias diferencias entre esos cielos reflejados y el cielo inmóvil de las fachadas del Masp.
Tramazul es una obra concebida especialmente para un espacio arquitectónico determinado, algo que ha venido haciendo Regina Silveira en las dos últimas decadas. Si antes su motivación era la distorsión y los extrañamientos, ahora ha buscado la harmonía, enfatizando la luz como significado central. Ha pasado y diseñado cielos en diversas partes del mundo como en el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía de Madrid, en 2005. Reafirma la luz como recurso poético para intervenir sobre espacios construidos.
La artista brasileña reconoce que las caracterícticas del Masp son inspiradoras a la hora de realizar su intervención, “el edificio es muy especial para la ciudad”. Aún tiene más importancia el hecho de llevar afuera el arte que ya no sólo existe dentro de uno de los museos más carismáticos de la metrópolis, para alterar las expectativas de los transeúntes respecto a su relación habitual con el espacio público que en el caso de la capital paulista, según el procurador del Masp, es poco artístico. “Como São Paulo todavía es muy fea, con una arquitectura apresurada, empaquetada, apretada, sobrepuesta, en un escenario comprimido, el arte pública debería ser un recurso permanente”. Porque tal vez el único objetivo de la artista es que el espectador, el transeúnte, se detenga y se tome su tiempo, algo que se antoja difícil en un entorno financiero y empresarial donde el tiempo no pertenece al ser humano sino al dinero y el adjetivo más usado en la calle es “ajetreado”. Regina nos invita a detener el tiempo del trabajo, a que hagamos un alto en el camino. Y es que la artista gaucha juega con la capacidad de percepción del ciudadano en una sociedad saturada de imágenes, por lo que quizás pretenda despertar la curiosidad del espectador con el objetivo de que se detenga. Se me viene a la memoria aquel cartel publicitario de Muntadas donde se leía “La percepción requiere participación”. Al igual que Tramazul, no aporta una respuesta ni una conclusión, simplemente abre el camino a posibilidades e interrogaciones y basicamente a la reflexión.
Esta propuesta artística, además, jamás acabará en una colección privada, luego es una muestra de la herencia de la crisis del objeto artístico tradicional que se reivindicó sobremanera a finales de los años sesenta. Efectivamente, la autora reafirma que “mi foco no es la permanencia del monumento (el que forja una identidad común bajo unos valores que se entienden como correctos), mas el efecto, la función del arte que puede ejercer como transformación. La Avenida paulista es un complejo tramado de informaciones y tráfico. Es una paradoja colocar el cielo fijo. Es una obra pública con mucha visibilidad, es una transformación mágica y súbita del lugar, una transformación de la escena, temporaria (que presenta lo obvio que vemos todos los días pero jamás verbalizamos, uno de los objetivos de la intervención). Pretende tal vez Regina Silveira que el Masp se convierta en mediador cultural, protagonista de la resignificación cultural de la obra( Ùltimas tendencias del arte,147). El artista identifica los problemas de su tiempo y ofrece una respuesta a través del arte. Uno de esos problemas es la alienación en las relaciones sociales. Dice Silveira: “Fuera de los espacios protegidos del arte, el poder transformador que el arte tiene proporciona nuevas experiencias en lo real y consigue substituir el mirar indiferente por una actitud más curiosa y participativa”.
Sí, el paulistano va siempre apresurado, sin levantar la cabeza “olvidamos mirar arriba, ver que el cielo de São Paulo es variado, por eso el trabajo es un cielo fijo que sirve para poder valorizar los términos de la comparación. Un cielo gris y con llovizna en contraposición con el cielo fijo bordado” concluye Regina, quien es consciente del contraste del cielo limpio de Tramazul y el cielo contaminado que recorre el espacio de São Paulo. Regina se destacó como artista multimedia en los setenta, interesándose posteriormente por instalaciones que exploraban las perspectivas ilusionistas, luz y sombras: “fijar un cielo, crear un otro vacio encima de otro vacio. Bordado es una técnica de construccion de imagen punto a punto, procedimiento próximo a los procedimentos gráficos o digitales. Es una práctica artesanal transcultural el bordado de punto cruz, de un hacer que remite a lo delicado. Mi trabajo siempre tuvo su foco en la constitución y en los significados de las imagenes”.
Teixeira Coelho, procurador del Masp, nos presenta la obra: ¿Por qué un cielo bordado? Porque en São Paulo el cielo nunca está visible. Silveira ha hecho varios cielos. Interioes y exteriores. Su tono ahora es el del arte pública, arte urbana, (el arte es siempre urbana o no es). El arte pública debería ser un recurso permanente. Todavía no lo es. En el exterior la receptividad y la conciencia de esa necesidad son más intensas. Su arte es fácil de ser aprehendida, sin dejar de ser sofisticada en los recurso y efectos. Un arte de género, el cielo bordado sería un cielo femenino, anti-feminista o pos feminista, conforme a la lectura. Un cielo bordado en una fachada que nunca sirvió al arte tanto como ahora. El cielo en São Paulo se escapa a los ojos y al cuerpo con rapidez: el cielo se queda estacionado y con él el tiempo también estará parado, como aquellos que quieran disfrutarlo. Arte contemporaneo contra el flujo de las cosas, y un arte que acepta desaparecer.
Yayo Aznar dice sobre la técnica del bordado “hablar desde procedimientos estrictamentes femeninos, como la costura, para hablar de problemas que no sólo afectan a las mujeres. Eso sí, desde un lenguaje “femenino”, desde unas artes nunca consideradas del todo como tales, desde las artes más populares, lejos de las Bellas Artes, territorio masculino durante muchos siglos” ( ibid, 202). El cielo azul con sus nubes bordadas de Silveira, bajo mi punto de vista, no enfoca su critica en particular al arte masculino ni tampoco critica con violencia al arte que una élite disfruta en el museo, en el mercado, y en su casa planteando la contradicción entre artes mayores y artes menores, cuestionando la “autonomía del arte” de Greenberg y el concepto kantiano de la “contemplación desinteresada”, desinteresada fundamentalmente en la política, el concepto de modernidad en definitiva. Tal denuncia era más propia de Nora Aslam con sus bordados en Alfombras, aunque ésta autora argentina exigiera la contemplación eliminando el adjetivo “desinteresada” para integrar a los excluidos, algo esencial a su vez en Tramazul, ya que no es posible establecer una relación con la obra con una mirada desinterasada, siendo el espectador quien hace posible la intervención. Crítica que me recuerda a la que hace Walter Benjamin de la misma contemplación desinteresada kantiana, al hablar de la mirada dispersa, una mirada burguesa por excelencia.
Tramazul, por otra parte, tampoco parece asumir un “nosotras” como le gustaría a Amelia Valcárcel, aunque traigo a colación la revisión del pensamiento femenino en Inessential Woman, de Elizabeth V. Spelman, y su miedo a caer en “una idea genérica que funcione en la teoría feminista de una manera muy parecida a como la noción de genérica de hombre ha funcionado en la filosofía occidental”( Ibid, 203). Ni Regina Silveira, ni Nora Aslam son norteamericanas ni europeas. Son Sudamericanas, y ante la pregunta del millón de Lawrence Alloway “¿Puede o debe el arte latinoamericano ser internacional en sus ambiciones, en su estilo, o su verdad y su tema residen en su geografía?” las obras de artes de ambas artistas, a pesar de su especificidad espacial en el caso de Tramazul, muestran que su arte es universal, buscan la defensa de la igualdad, sin fronteras que delimiten un cielo de otro. En Tramazul Todos estamos bajo el mismo cielo.
Porque los excluidos también quedan integrados debajo del mismo cielo de Tramazul: no hay Otros, ni blanco o negro, ni rico o pobre, ni sano o enfermo, ni hembra o varón; el sujeto no queda dividido mediante ninguna práctica divisoria. Aunque a priori el ego acorazado, fascista, de cada individuo no es molestado por una propuesta que resulta bonita, simple, Tramazul es capaz de devolverle la mirada a su espectador sin producir ningún asco, sin escandalizar ni provocar el desagrado que genera la violencia y lo abyecto. Es la delicadeza del bordado, la técnica gentil y paciente que se contrapone a la arquitectura del cemento y el hierro. El choque traumático con lo Real (siguiendo a Hal Foster con Lacan, para quien el sujeto está también bajo la mirada del objeto, y está tocado (touché) por él) es posible si el espectador ronda la pantalla tamiz que se interpone entre la obra y él. Dice Crimp que el conflicto es un elemento determinante en el contexto real de la obra, "reforzar la diferencia entre un arte para el consumo y una escultura para la experiencia directa en el lugar en que habita, la envolvería constantemente en polémicas". Nada aparentemente entra en crisis en el espectador ante Tramazul. Quizás esta propuesta no se pone en crisis a sí misma pero si lleva hasta la crisis a algunos pensamientos o actitudes del espectador, saltando el continuum del tiempo para reactivarse como intrusa en otro contexto: una imagen dialéctica como diría Walter Benjamin. Sin embargo, y por eso mismo, la relación con la obra es estrictamente personal; una obra de arte no puede crear una comunidad nueva. Pero el arte en general sí puede ayudar a crear una comunidad ( Ibid, 187); por eso no he de hablar por los demás, y sí por mí, ya que la obra ha conseguido que me detenga para analizarla y desgajarla, a través de mirar a la obra de otra forma como sugiere Aurora Fernández Polanco con el fin de ver lo que la obra realmente propone o me propone personalemente. Justamente, el Masp alberga en estos momentos una exposición de retratos de Goya, Van Gogh y otros, titulada “Ver y ser visto”, y otra exposición de lugares extraños de Win Wenders, luego el cielo azul de nubes bordadas invita por fuera y por dentro a una mirada diferente sobre un mundo que pretende transformar de manera inmediata, aunque sin duda, el efecto político del arte tiene que pasar por la distancia estética (188, Ranciere)
Menos es más; Regina Silveira no ha hablado explícitamente de política, ni muestra una realidad cruda y dura a la que en verdad estamos acostumbrados, anestesiados; no es como el compromiso político radical de Martha Rosler, pero de una forma más sigilosa, con el silencio de la costurera, escapa de lo que Ranciere significa con la capacidad disminuida del arte, con sutileza y con luz, para abogar por una resitencia individual, por una transformación, entrando en el terreno de la microresistencia, de la micropolítica. Los diferentes sistemas de control y dominación están tan bien estructurados que ya es casi imposible una resistencia global dado que el capitalismo todo lo absorve, las críticas más fervorosas son adaptadas al sistema, como las de Los Simpsons o las de los Sex pistols. Sólo es posible una resistencia personal, una microresistencia. Si el arte como quiere Ranciere ha de producir el disenso, frente al lenguaje de la dominación, Tramazul con sutileza puede hacer temblar el consenso en el espectador al mismo tiempo que conseguir el disfrute de la experiencia de lo bello. Me recuerda a Shoah, el filme de Claude Lanzmann, donde se sabe lo que se quiere representar de un modo que el exterminio del holocausto no necesita que la cámara de gas, los verdugos o las víctimas aparezcan en pantalla. Se testimonia que existe lo impresentable, reto de Lyotard al introducir la experiencia ética fundamental, transformando lo sublime kantiano que se contemplaba desde la distancia: la transformación conjunta de la autonomía estética y de la autonomía moral en una sola y misma ley, la de la realidad como elemento capaz de producir emoción estética.
Otro asunto es que la obra dé resultado y consiga que mendigo o ejecutivo se detengan ante una intervención del espacio público. No obstante, como dice Ranciere, y se ha comentado en el párrafo anterior, el resultado primero es individual y luego colectivo, a fin de observar cualquier tipo de eficacia del arte como constructor de imaginario. El problema es que al arte ha de ser muy punzante, como diría Barthez, ya que nuestro imaginario está formado por muchas imágenes, “somos el lugar de las imágenes” (Belting), imágenes con las que el mundo nos arrolla, para que dicho arte mueva a las masas a uma revolución que ella misma no está demandando. En el Masp acampan, pasean sin techos, y todo tipo de personas perteneciente a diferentes capas sociales o étnicas. Como intervención el arte se reconoce como una actividad intrincada con la sociedad (Ibd, 71) Encaja Tramazul con la necesidad de buscar nuevos espacios para el arte, es un propuesta que surge de la relación entre la obra y su contexto, que saca a la luz las complejas relaciones que se establecen entre la sociedad y el espacio público (ibd.) pero la crisis que propone no puede ser entendida fuera de cierto intelectualismo.
¿Correrá el riesgo de convertirse Tramazul en una fantasmagoría que como dice Susan Bück-Morss dobla la realidad para protegerla de ella? El ciudadano paulistano, como cualquier otro occidentalizado, tiene los sentidos inundados, saturados, debido a la duplicación imaginaria de lo real, por lo que su sistema sinestésico se ha vuelto anestésico; luego, y muy a pesar de Walter Benjamin o Regina Silveira, el arte sería incapaz de deshacer la alienación sensorial lograda por el poder y la estetización de la política, arte incapaz de restaurar el poder instintivo de los sentidos corporales humanos para el bien de la autopreservación de la humanidad. Al final de cuentas, todo parece apuntar a cada individuo, a cada lector, que ha de enfrentarse a su memoria como ciudadano. La avenida paulista representa el territorio en el que se manifiesta la lucha por el control político y económico, donde se dan las relaciones entre los sujetos que la habitan, de las que se derivan una identidad comunitaria que determina la identidad privada (Ibid,75) y esa lucha se antoja tan encarnizada que el psicoanálisis de las teorías post estructuralistas que se han repasado en este ensayo parece demostrar por momentos que el irracionalismo sobrepasa con creces la voluntad de cualquier lugar destinado a lo simbólico o imaginario.
Al mismo tiempo, cosciente o incosncientemente, Regina está revisionando la institucionalización del arte, ya que este museo paulistano podría formar parte del mito contemporáneo, representación colectiva, cuyo objetivo es convertir en natural lo que es social. El apropiacionismo es la determinación de cómo el discurso institucionalizado sobre el arte afecta a la relación entre obra y espectador (ibid,142).
Regina Silveira ha necesitado a cuatro alpinistas para colar el cielo de Tramazul, por lo que la artista no hace la obra con sus propias manos, una caracteríctica del arte después del fin del arte como a Danto le gustaba señalar al referirse a la apertura de nuevas formas de representación. Al igual que Richard Serra, por ejemplo con Title Arc, otros profesionales han participado en la ubicación de la obra. Una diferencia es que Serra, con su muro de acero oxidado en medio de la plaza, materialmente cortaba los itinerarios rápidos y previsibles de los ciudadanos de una ciudad tardocapitalista como Nueva York. Regina prefiere el simulacro, el ilusionismo del arte frente a la realidad, como el diálogo que proponía Serra de lo público frente a lo privado. Pero Title Arc no era una pieza bonita para la mayoría y Tramazul sí es agradable a la vista para casi todo el mundo. Silveira añade el diálogo entre lo real y el artificio, ella juega en el campo del simulacro, promoviendo ilusionismo, una obra de relación directa de imagen y percepción. El simulacro, imagen que se insiere en lo real como posibilidad. Foster escribe en “El retorno de lo real” acerca de las nuevas vanguardias como “otra trayecoria del arte desde 1960 estaba comprometida con el realismo y/o el ilusionismo: cierto arte pop, el hiperrealismo, cierto arte apropiacionista”.
El arte nuevo, sus producciones y su recepción, con el espectador como un vector integrado de la obra, una reminiscencia posmodernista que nos llena de saudades de los llamados últimos románticos, como Marcuse, pero nos hace regresar a otros cielos de antaño para recordar la memoria no sólo de los cambios epistemológicos que se produjeron en el arte a finales de los sesenta, sino más allá, con el dadá, el surrealismo, con artistas de los cincuenta como Klein, Fluxus... artistas o tendencias que darán la prevalecia a la idea antes que al objeto, como las postales enviadas de On Kawara “I got up”, que denota la preocupación por el paso del tiempo y la conciencia vital en una existencia marcada por el tránsito entre el sueño y la vigilia (57) . Tramazul, y con ella Regina, se une a ese anõrado intento de interrupción del ritmo habitual de las ciudades, al remover y permanecer en la memoria desde la conciencia individual del transeúnte que pasea bajo el cielo de una obra activa que vive sus últimos suspiros como es Tramazul.


Bibliografía:

- Últimas tendencias del arte, Yayo Aznar Almazán, Editorial universitaria Ramón Areces, UNED.
- Fragmentos de los textos básicos de la asignatura “Últimas tendencias del arte”:
“¿Qué pasó con la modernidad?” de Hal Foster
“El viraje ético de la estética y la política” de Ranciere
“El sujeto y el poder” de Foucault
“Estética y anestésica; una revisión del trabajo de Walter Benjamin sobre la obra de arte” de Susan Bück-Morss
“Discursos interrumpidos en la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de Walter Benjamin
“La redifinición de la especifidad espacial”, de Douglas Crimp


- Sobre parar e depois sumir, por Teixeira Coelho, curador Del Museo de arte contemporânea de São Paulo, en la introducción de Tramazul.
- Comentarios de la propia Regina Silveira acerca de su obra recogidos en su propia página web. También se recogen parte de declaraciones en Youtube, o en sitios de noticias de internet.
- Otros comentários hechos por los alumnos y la profesora Yayo Aznar en los foros de alumnos de la asignatura de “Últimas tendencias del arte”.

terça-feira, agosto 11, 2009

Berdaiev e a servidão

Berdaiev e a servidão

O homem procura a liberdade. Dentro dele existe uma poderosa força que o empurra em direção à liberdade mas, no entanto, o ser humano facilmente despenca na escravidão.
Existem três condições humanas, três diferentes estruturas de consciência, distinguidas sob os nomes de "senhor", "escravo" e "homem livre". Senhores e escravos são correlativos. Não podem existir independentemente. O homem livre, porém, pode existir individualmente -possui suas próprias qualidades, sem estar preso a correlações de oposição.
O mundo da escravidão é o mundo do espírito que se aliena de si mesmo. A exteriorização é a fonte da escravidão, enquanto que liberdade é conseqüência da interiorização. No mundo objetivado em que vivemos, o homem só consegue ser relativamente livre e, não, absolutamente livre. Esta semi-liberdade resulta de conflitos e resistências às necessidades colocadas diante dele. A liberdade resultante da necessidade não é liberdade real, é apenas um elemento na dialética da necessidade.
O homem não deve almejar ser amo e senhor mas aspirar em converter-se em homem livre. A submissão de outros homens traz sempre a própria submissão. Quem escraviza é escravo. O amo é a figura do escravo ao contrário. Prometeu era um homem livre e um libertador, enquanto que o ditador é um escravo escravizador. A aspiração de poder é um desejo vil. Cristo é o protótipo do homem livre, César é o exemplo do escravo do mundo, submetido ao desejo de poder, percebendo apenas a vocação das massas para torná-lo senhor. Mas os servos também derrubam os amos e os césares. Liberdade é libertação não apenas dos opressores mas dos outros escravos igualmente. A condição de senhor é determinada por necessidades externas, não é uma imposição de personalidade, é uma injunção. Somente o homem livre é uma personalidade. Os demais são arranjos.
A queda do homem se expressa na sua inclinação para tiranizar. O homem tende à tirania, seja em grande ou pequena escala, se não como governante, como marido, pai. O homem tiraniza com ódio e com amor. Sobretudo, tiraniza-se a si próprio. Esta autotirania se manifesta através de uma falsa consciência de culpa. Uma consciência de culpa verdadeira tornaria o homem livre. Mas, atormentado por falsas culpas, produz insalubre auto-estima que o tiraniza nos projetos e visões. A exploração do homem pelo homem, que Marx considera o demônio fundamental da sociedade humana, é um derivativo, só ocorre quando se encontram homens dispostos intimamente a exercer este poder. Um homem verdadeiramente livre não deseja comandar os demais, mesmo que as condições o favoreçam. O líder das massas está no mesmo estado de servidão da massa - ele não tem existência autônoma alguma fora da massa. Sem os escravos, não se pode desempenhar o papel de senhor. Sem senhores, não há escravos. Este é um jogo duplo.
César - ditador, herói do desejo imperialista, não pode limitar-se nem interromper. Prossegue insaciavelmente sempre em direção à perdição, é um escravo do seu destino glorioso. Mas o homem pode ser escravizado também através de violências que não são físicas.
Sugestões e condicionamentos a que são submetidos homens desde sua infância fazem deles escravos. Um sistema educacional errôneo pode extrair totalmente de um homem sua capacidade de ser livre nos seus julgamentos e apreciações.
Violações, torturas e assassinatos são fraquezas. Não são poder. Os grandes valores da humanidade são sempre menosprezados. O policial e o sargento são sempre mais fortes do que poetas e filósofos. Escravos e senhores triunfam sempre sobre os homens livres, pois no mundo objetivado e exteriorizado ama-se o finito, ninguém agüenta o infinito.
A verdade está sempre ligada à liberdade. Escravidão está subordinada à negação da verdade. O amor à verdade é o triunfo sobre o medo escravizador. O homem primitivo pulsando dentro do homem moderno é dominado pelo medo. Medo e escravidão são passivos. A vitória sobre a escravidão é obtida com atividade criativa. O homem não vive apenas no tempo cósmico e histórico, mas também no tempo existencial. Vive igualmente fora da objetividade que construiu em torno de si, para aprisionar-se.
Homens livres têm uma responsabilidade: escravos não podem preparar um novo reinado, pois a revolta de escravos estabelece sempre novas formas de escravidão.

sexta-feira, julho 17, 2009

NO TE ANGUSTIES II



2. LOS HIJOS DE LOS ENFERMOS
“ Hay que derrotar al presidente de facto para salvar la república. Lista 292.”. Así reza el eslogan del partido popular de la restauración. Es gracioso que el candidato a diputado de la ciudad de Buenos Aires sea un proscrito por la justicia de la ciudad y que tenga un parche en el ojo derecho. Es curioso que el candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires luzca un bigote parecido al de Hitler. Es interesante que, entre las propuestas para salvar la republica se lea: “ Porque no queremos que se siga atentando contra la célula básica de la sociedad, que es la familia”.
¡Ay!, el gallego se siente tan defraudado últimamente con el otrora idolatrizado imperio romano, y es que bajo la influencia de Engel y su “Origen de la familia, el estado y la propiedad privada”, para mortificación del peor de sus miedos, la monogamia es culpable de las desigualdes sociales. Sí, demasiado simplista. Y los romanos que intentan civilizar, culturizar la sociedad, se la están llevando a la mayor de las falsas, de las mentiras, de las hipocresías. Ellos perpetuan y dejan una herencia pesada como una losa, prácticamente inseparable del ser civilizado: el fin es la riqueza. O bien, se debe culpar a los griegos, que son anteriores. O a los egipcios, si se sigue remontándose en las civilizaciones.
En San Telmo se ha respirado socialismo, puro y duro, fantásticamente alentador y realmente abominable.
- ¿De dónde eres? ¿Cómo te llamas? ¿Fumas marihuana? ¡Invitame!. – Esa fue la tarjeta
de presentación de Martín, el primer loco que se le acercó en el Hostel. Una simple negación a la última pregunta hubiera alejado al arribista pesado de turno.
- Tú pides demasiado – Le echó en cara el gallego tras el tercer o cuarto cigarro.
- Es que no tengo plata – Asumió el de Entre Ríos.
Para estos pobrecitos, el gringo adentra en el hostel con la etiqueta de víctima, ya que en muchas ocasiones gringo es sinónimo de rico y tonto. Y este gallego en concreto tiene el corazón muy blando. No va a haber reparos en chuparle el cuello y sangrarle toda la propiedad que sea posible. Compartir o apropiarse de lo de los demás es comunismo para el que no tiene. No es otra cosa lo que buscan, es decir, consejos, historias, amistad verdadera, lamentos, la vida ajena no les interesa; solamente interesa sacarle las tripas si fuera necesario a quien sea para seguir sobreviviendo en el mundo de la sangría diaria en el que viven. En San Telmo muchos van de socialistas, de humanistas, de idealistas, sin embargo, la mayoría están huecos en sus cabezas como en sus corazones. Y los que tienen algo serán convertidos en lo que odian cuando consigan un trabajo. Así dignifica el trabajo al ser humano, convirtiéndole en un esclavo asalariado, en un opresor del que se oponga a su propiedad. Son la gran masa que elige a Hitler para que piense por ellos. Es el caradura que pide prestados dos pesos sin apenas conocerle, pues su mirada se ha clavado como la del halcón, en los titubenates ojos del gallego, al que se le nota una desventajosa caridad cristiana hacia el hermano. No, los hombres actuales no son hermanos, no, no pueden serlo sin pertenecer al mismo clan, sin llevar los mismos genes, sin formar parte de la misma familia. Si no, ¿por qué ha de sentir condescendencia con estos crápulas, si ellos no son más que hienas cuando se le acercan? Y lo peor de todos, es el placer que parecen experimentar al roer las entrañas de la incauta presa, sometiéndole a todo tipo de juegos mentales, de falsa conveniencia.
Así es que funciona un país, con el aprovechamiento de los bienes ajenos, a todos los niveles, desde el que reparte hasta el que piensa que es terriblemente injusto que el otro tenga y yo no.
Entonces, alojarse en este tipo de hostel resulta, aunque el huesped no lo sepa, en un acatamiento de ciertas normas de la comunidad al servicio de dicha comunidad, aunque ni esta misma exista, en grado semejante al que mantiene Stalin con sus ministros, o sea, una relación basada en la desconfianza, la envidia, y la prepotencia de la superioridad o la certeza. Tanto a los ministros de Stalin como a los infelices de san Telmo los mandarán a fusilar algún día si traicionan a sus idelaes: el problema es que ni uno ni otros saben nada acerca de ideales.
El gallego llegó a Buenos Aires el viernes por la mañana; el viaje es ocasional, como diez meses antes, aunque en su primera visita tan sólo permaneció un día en Buenos Aires, en el mismo Hostel. Argentina es sólo un lugar de paso, pero esta vez la estadía es de tres días, y hay mucho que descubrir de la vida en la capital porteña. El loco Martín abordó al gallego dicho viernes, y sin circunloquios subieron al cuarto de Martín en una pequeña azotea, con ropas tendidas. Tres inquilinos se apilan en pocos metro cuadrados; entre ellos Pablo, el poeta, que también fuma. Pablo vende poesías, de su propia autoría dice, por dos pesos en los parques, acercándose a las personas. El gallego recibe una de regalo que comienza así:
“ Una cruz lejana suprime mis deseos de carne.
Ahorca mi miembro con una cuerda
Abstrayéndome de mi cuerpo, caigo
Suplicando poemas románticos...”
Así se inician amistades fraternales por parte de los que no tienen, o de los que hacen cualquier cosa por sobrevivir o simplemente buscan unas fumadas: con un pedazito de papel fotocopiado con unos versos, eso sí, verdaderos.
El sábado por la noche, el gallego regresa algo bloqueado del Espacio Ecléctico directamente al hostel, y no le importaría bien tomarse algo, bien reflexionar tranquilo en su cuarto. En el comedor, Pablo el poeta con toda la cara del mundo invita al gallego a un circo, que finalemente más bien parece una Rave. A saber. El caso es que no se sabe cuanto cuesta, está lejos, ya ha comenzado y habrá todo tipo de atracciones, incluso una gran fiesta con djs que termina a las seis de la mañana. Pablo dice que lleva nueve pesos, esto es, sale a encontrarse lo que sea, con gran espíritu aventurero y cierta desorientación. Aprovecha Pablo para devolverle los dos pesos con una moneda extranjera, coincidentemente el mismo valor. A continuación, tras haber demostrado su buena fe, le pide al gallego, atención, la cámara de fotos. Pablo sabía que el gallego tenía una cámara porque se la vio en cuanto sacaba algunas fotos del comedor del hostel. Así, el poeta le pide, prestada por supuesto, la cámara al gallego porque la necesita; la razón primera y única a posteriori es porque se necesita una cámara un sábado por la noche para hacer unas
fotos, que tambien se necesitan. Como los dos pesos que se necesitaron el día anterior. Están locos estos tipos si se creen que la ingenuidad del ser humano bondadoso llega a tales límites de autofragelación.
El Hostel no únicamente está repleto de peligros, sino también de cuadros con refranes, en este caso del refranero criollo. Justo a la derecha de la puerta del gallego se halla aquél famoso y universal de “Más sabe el demonio por viejo que por demonio”. A decir verdad, el hostel alberga una cuadrilla de diablitos que aún son muy jovenes. Subsisten agudizando el ingenio para sobrevivir en una ciudad elitista; en una ciudad que les mira por encima del hombro cuando andan por las calles. Por eso aquí se hacen fuertes, en sus cuevas.
Mientras tanto, lo más sorprendente es su ferocidad psicológica, como buen argentino, y no la actuación colectiva; no hacen gala de una unión temible, y sí de una aterradora conciencia individual que pisa al propio hermano con tal de una victoria autoestimulante, aunque la victoria sea de dos pesos que en realidad no se necesitan para nada. Se sentirán como Hitler, desencantados con su propio pueblo, se medirán a sus compatriotas con el baremo de la suerte. Ellos están perdiendo el juego de la vida, porque otros están ganando. Es el mundo competitivo, codicioso, en el que vivimos. Y en el juego unos tienen que perder para que otros puedan ganar. Algunos moradores de San Telmo no piensan lo suficiente, prefieren que otros piensen por ellos; es la postura comoda, y natural por otra parte, que excluye el “mea culpa”, y que precisamente, arroja el cúmulo de desgracias ya sea en el azar, ya sea en el capitalismo que les oprime. Pero les oprime, ¿a qué? ¿a no pensar?.
Martín el de Entre Ríos aporrea la puerta con estruendo. A él le da igual que sea la una de la noche. Dice tener dos entradas para ir a bailar. ¿Será cierto? Agradece la invitación el gallego, se excusa argumentando que ya está acostado y cansado. Martín pide un abrazo del gallego antes de que éste regrese a España.
- Mañana - le asegura el gallego que se lo dará.
¿Será cierto que Martín tenía dos entradas o era una excusa para pedir un mísero cigarro? ¿Será que Stalin tenía razón, y el ser humano necesita estas dudas para continuar protegiéndose de los indeseables? Ay, esta Argentina ambigua, qué poco le agradaría al ruso tanta gente lista. No obstante, una persona cualquiera tiene el derecho a buscarse la vida, eso no es antinatural, y está claro que esa prioridad básica de supervivencia aleja a las mentes de un pensamiento de verdadera libertad. Además, ¿en dónde habrá de mirarse el pobre Martín, en qué espejo? El gallego siempre quiso convertirse en ese espejo, en modelo del bien a seguir, en santo de altar luz de la humanidad; tal vez como Hitler. Sin embargo, sabe que el exceso de filantropía en medio de la selva le conduciría a la ruina. Ay, cuánto cuesta ser santo en medio del mundo. Y no es la tentación siempre la que hace sucumbir. Es la interacción continua, alerta permanentemente, que atosiga cada movimiento cuando éste no es en soledad, ya que la vida en sociedad nunca puede ser simplemente una tentación. Qué perfección de ánimo se alcanza con no extensas dosis de soledad, de reflexión; por otro lado, cuánta debilidad se muestra en la compañía; cuánta falta de honestidad, al vestirnos constantemente según mandan las circunstancias, porque estamos desnudos y precisamente lo sabemos y no queremos que se vea nuestra desnudez. La envidia que llega a generar la sonrisa del que está en paz, la envidia que empaña a los oyentes de los éxitos ajenos, la ira que la persona feliz introduce sin querer en los corazones de los que se sienten infelices, el odio involuntario creado por el mero hecho de estar contento consigo mismo. Ay, desgraciada humanidad. La única diferencia entre unos y otros es la victoria y la derrota. Y los vencedores fornican con la historia. Y la gran masa seguirá conformándose con verdades banales para adormecer sus ásperas conciencias. Y las dudas les hará merecedores de sus dioses, y la miseria les incentivará a ser dioses, y el pensamiento nunca deberá alzar un vuelo alto, porque la necesidad se halla pegada a la tierra, como por obra y gracia de la ley de la gravedad.
Ay, los enfermos que están por todos lados. El gallego se queda parado en un callejón sin salida. A ciencia cierta, siempre anduvo por callejones sin salidas; la diferencia es que aquéllos callejones disponían de válvulas de escape que se hacen visibles cuando se disipa la niebla que cubre al atrapado y a la situación general del callejón, y la niebla que envuelve al gallego todavía no le deja ver dichas salidas de emergencia; es cuestión de tiempo que aparezcan las luces al final de los tuneles, luces que conducen a lindos prados verdes con futuros coloreados y llenos de certezas irrevocables, tipo aquéllos que animan al espíritu a luchar por ambiciones nobles, en el mejor de los casos, o a sueños egoistas e imposibles repletos de virtudes en el peor: en el caso del gallego, la única luz al final de este callejón es la propia enfermedad.
Cada hospedado en San Telmo procura alimentarse primero, guardar después si es posible. No hay nada de malo en ese gesto tan animal como la naturaleza misma. Las tribus salvajes se abrían espacio con ordenes morales establecidas al fin y al cabo muy parecidas a las de las civilizaciones, mas sin ansia de consumo, sin la exclusiva intención de la posesión; en ese sentido sí concordaban más con la propia naturaleza. Pero el ser humano tiende a desvincularse de dicha naturaleza tras civilizarse. Una de las consecuencias desafortunadas es mirarse al propio ombligo. Y eso no es para angustiarse. Ay, como molesta el clima cerrado del hostel San Telmo. Qué juicios rápidos y desmedidos son lanzados contra el caradura de Pablo, el poeta de dos pesos, y el loco Martín de Entre Ríos... al fin y al cabo, ellos no se angustian

quinta-feira, julho 16, 2009

NO TE ANGUSTIES (I)





1. EL ESPACIO ECLÉCTICO

El día ha sido bien aprovechado. A eso de las diez ha salido del Hostel a encontrarse con Alfonso, un amigo gallego de Galicia que casualmente ha venido a pasar este fin de semana en Buenos Aires. El gallego ha decidido ir hasta la Plaza Serrano a pie desde San Telmo después de los productivos consejos del flaco que hace las veces de recepcionista en el Hostel; había otras alternativas para desplazarse pero vista la relajación con la que se afrontaba el día, no cabía duda de que andar era la mejor manera de respirar los buenos aires del lugar; eso suponía una hora y media de caminada, lo cual lo entusiasmaba, pues el día estaba soleado, y el tranquilo paseo motivante. La 9 de Julio y la Avenida Santa Fe se han llevado la totalidad de la caminada, y el gallego ha llegado con retraso, había quedado a las doce y media, debido a sus continuas paradas en librerías que se cruzaban en su camino.
El caso es que Alfonso también acababa de llegar a la plaza e iba acompañado por Jorge, su anfitrión, un gallego del Pais Vasco, que vive aquí desde hace cuatro años. Han gastado el día entre librerías, cafeterías, charlas y más charlas; el gallego ha estado intentando convencer a Alfonso para que le acompañase a una obra de teatro que comienza a las nueve, y ante la negativa de éste, se han despedido hasta mañana; regresaba de vuelta el gallego más o menos sobre las ocho, decidiendo pasarse primero por el Espacio Ecléctico, para ver dónde quedaba exactamente, como era el sitio, y comprar el billete antes de que se pudiera acabar.
El teatro es una casa de la calle Humberto Primo, una casa por fuera como el resto de las de la calle. Tan sólo un cartel de esos que los bares ponen en las aceras para anunciar las tapas del día deja entrever algo diferente; eso, y dos tipos fumando un cigarro en la puerta, uno de ellos de larguísimas barbas blancas. Pequeños carteles pegados en las vitrinas de lo que serían los balcones o escaparates de la casa dan la bienvenida a un Espacio Ecléctico autogestionado por los artistas, y anuncian además otras actividades.
El local es pequeño, pero coqueto. Un pasillo de unos cinco metros va directo desde la puerta principal hasta una pequeña barra de bar, que parece servir también de mostrador. A la derecha del pasillito hay una tarima, con cinco mesitas. Anda el pasillito hasta la barra; hay un tabloncito de anuncios con recortes de periódicos, y postales, como las que hay en el mostrador del hostel que le han servido para enterarse del evento; aquí se encuentra con alguien a quien preguntarle: la propia directora de la adapatación argentina de “Los enfermos”.
Iris gentilmente le da la bienvenida, y comienza a darle detalles de la pieza al gallego estrafalario que acababa de interesarse con demasiada agitación, como quien se está jugando mucho en el empeño. Su marido la acompaña, y muestra la misma curiosidad por el recien llegado. Le comentan que la obra ha sido galardonada recientemente y está teniendo mucho éxito. El acento español del gallego despierta la curiosidad , y la graciosa coincidencia le va a hacer un invitado especial.
- Eres español, verdad. ¿De dónde? – pregunta la directora.
- De Sevilla.
Resulta que Iris y su marido acababan de volver de un viaje por España. A ellos le encantó la ciudad del gallego, lo único que conocieron del sur de España; se identificaron con el proletariado, los campesinos, con la clase pobre y humilde, lo cual piensa era propio de esa región. El visitante les pregunta si alguna vez habían escuhado hablar del señorito andaluz: tal vez nunca.
- Está claro que no se puede tener una percepción real de un lugar, con tan sólo dos días de visita. – comenta Iris- Pero yo tengo mi opinión, que no deja de ser subjetiva y pequeña. La gente es más agradable, más simple en el sur.
- Bueno – le responde el gallego.- La opinión subjetiva también cuenta.
El gallego tenía claro que sus anfitriones le estaban asumiendo un carácter pro, o partidario o hasta camarada. A esa idea contibuye el vestir una sudadera roja con una estrella de cinco puntas en una de sus mangas. 1975, se lee por delante. En definitiva, Biris norte Ultras SFC. Un regalo del hermano ultra del gallego, cuya hinchada va de comunista. El mundo es un pañuelo.
El mundo es un pañuelo; el gallego quería ver algo estrictamente argentino, alternativo, real, con esa dosis de manifestación con la cual los argentinos son propensos a mostrarse.
- Lo siento, - dice la directora- la pieza es universal. Aunque por supuesto, le queda algo argentino a la adaptación.
Pensamiento un poco tacaño el del gallego, ante el interés suscitado por la enfermedad que trataría la obra. Andaba seguro el gallego que la superabundancia causaría esa humana enfermedad. El gallego es invitado a quedarse en el Rincón cultural hasta el comienzo de la obra en una hora, y de buena gana se quedaría sino fuera por lo cercano que queda el Hostel Así, tras la cordial recepción en tan peculiar sitio, el gallego se vuelve al Hostel para darse una ducha.
Se quita las botas porque el paseo diurno ha sido largo. El fedor sube automáticamente; no obstante no desentona con la atmósfera húmeda Del Hostel San Telmo. Ahora, el cuarto del gallego se ha inundado de excitación; a sólo una cuadra van a representar “Los enfermos”, una obra de un cordobés, pero cordobés de Andalucía, llamado Antonio Àlamo, quien a su vez es director del Lope de Vega en Sevilla.
Se asea, reflexiona sobre las casualidades. La mayor de todas ha sido esta mañana, antes de salir: encontrar en la postal del Espacio Ecléctico una pieza con un título tan sugestivo en estos momentos de delirios. Allí se dirige de nuevo.
Una vez dentro, el Jazz y la música de Cabaret de los treinta marcan las pautas del ambiente a ser vivido en la antesala, en la tarima que recibe a los asistentes a este Rincón Cultural. La primera llamada se pronuncia, mientras el botellín de Quilmes aún anda por la mitad; a todo esto, la audiencia es poca de momento, pero madura y relajada. Sólo él se sienta en una de las cinco mesas que llenan el tablao recibidor, con sillas casi taburetes, muy flamencas por cierto. Todo es pequeño aquí, privado casi, confidencial y transparente como las miradas y sonrisas de las mujeres que posan en los retratos que cuelgan sobre las paredes blancas de la sala: mujeres cómplices, desconocidas y mayores de 60 años.
La ducha antes de venir a ver la pieza ha limpiado al gallego, quedándose más comfortable con sandalias, dentro de este lugar artístico, donde no ha sonado el tango esta noche, donde el arte da prioridad a las ideas, donde una Argentina política no para de preguntarse y protestar, aunque sea por el arte de protestar, sobre las acciones irracionales de sus líderes. La misma Argentina que aguarda al son de la propia vida que las utopías se hagan realidad. Esta antesala podría pertubar a un espíritu necesitado del mundanal ruido, pero no a las almas que les gusta no angustiarse al profundizar en el conocimiento de las realidades, ante la visión desoladora a la cual se llega tras el estudio y la investigación. Sin duda, almas políticas y sociales se encuentran en rincones de la ciudad, ante el barbarismo racional del continente americano. Bueno Aires está llena de contradicciones, como la vida misma, como la salud y la enfermedad, como todos los contrarios.
No hay que angustiarse. La chica que vende los ingresos es quien dio la primera llamada y ahora invita a los presentes a ir pasando al teatro. Luego la audiencia no pasa de diez personas.
La reflexión comienza con dos antagónicos y futurísticos doctores que diagnostican enfermedades serias y comunes, para así introducir a los líderes de los hombres.
Hitler protagoniza el primer acto en un monólogo, a veces interrumpido por la voz de Eva que le pregunta: - ¿Con quién hablas?.
- A la historia. – repsonderá el furher. Éste augura una desintegración mundial el día que la humanidad piense. Culpa al pueblo alemán de no saber ni querer pensar; aún peor, él tiene que pensar por ellos. Nombra a sus rivales en la guerra, insultándoles y maldiciéndoles, y reclama que la única diferencia entre ellos y él es la victoria y la derrota: y esta vez él es el perdedor.
En el segundo acto entran en escena Churchill y Stalin, ya ganadores de la guerra; debaten sobre el paradero de los restos de Hitler. El ruso desea mantener la duda, pues es necesario sembrarla para que el pueblo continue precisando a sus gobernantes.
En la tercera parte de la obra, Stalin se reune de varios camaradas ministros con el objetivo aparente de desenmascarar a un posible traidor entre ellos, a un traidor del proletariado que impide la liberalización de la clase obrera. Stalin juega psicológicamente con todos y a su antojo, y los camaradas muestarn su versión más rastrera ante la denuncia.
La pieza trata de la enfermedad mental propia de líderes políticos, obcecados con el control de las masas y el poder, ensimismados en sus personalidades o halos superiores, que se creen elegidos por algo más que la providencia histórica para dejar sus nombres en ella.
No da tiempo para mucho más después de la representación. En la misma mesa sobre la tarima del salón del Rincón cultural el gallego da cuenta de un pan con jamón y tomate seco, que a pesar de estar buenísimo se le atraganta, ya que los actores van llegando de paisanos, saludando a un par de mujeres que ocupan el espacio. Como la directora había dicho, la obra, o el asunto de la obra es universal, no es un punto subjetivo desde una villa o barrio de Buenos Aires, no es una obra estrcitamente argentina, sino más bien, un punto de vista clínico acerca de los poderosos del mundo, o de las enfermedades que se generan con el ansia y abuso del poder del mundo.
¿A quiénes les damos el poder? ¿En manos de quién estamos? Ellos están enfermos y nosotros... en conciente e inconciente peligro.
Ahora el gallego recapacita y sí, las conspiraciones y deseos ocultos son reales, el mundo es un pañuelo, pero eso no significa que sea apasionante, todo lo contrario, suele acabar siendo decepcionante.

terça-feira, julho 14, 2009

La razón

Basta imponer la razón para acabar con los problemas del mundo, los conducidos irracionalmente por los negocios humanos. (Russell)
Decir verdades duele, aún peor, humilla.
Saber demasiado es peligroso.
Los restos de conversaciones suelen tratar quejas banales,
malentendidos, cotilleos.
Superficialidad de los asuntos para mantenerse a flote, o hundirse para decubrir los tesoros marinos.
Lo que es lo mismo que pegarse al suelo con pies firmes o volar hacia las estrellas en busca del ser.

segunda-feira, julho 13, 2009

Cuando el movimiento anda desnudo


La desnudez inmediata,

el compendio de disparates,

la falta de cicunloquios,

la cruda exposición de los hechos,

todo lo válido que desenmascara la realidad

y da rienda suelta a la poesía.


La ciudad siempre ha sido pequeña

y las nuevas perspectivas

hacen las distancias cada vez más cortas.

Una vez más, corazón, machacado corazón,

se queda vacío y con saudades.


Demasiado compulsivo a pesar

del bajo tono de voz,

del control emocional inusitado;

la pasión se destapa salvaje, imposible,

muestra carencias de convicciones,

refugio de la elocuencia y el hundimiento.


Esta poesía es engendrada en movimiento,

y así habrá de perpetuarse por los siglos de los siglos.


No, no corazón, no dejes que este rato pare

porque se está haciendo justicia.


El caso ajeno nunca más perturbará

la tranquilidad no transmitida.

Verdaderamente, que crueldad es ser sincero,

que estupidez es ser honesto.


Los pensamientos del camino

por fin son recogidos, y

las divagaciones plasmadas en el papel;

y el movimiento continúa:

la casa materna cada vez más cerca.


Se podría desarrollar una versión de

una casa que no es un motel;

se podría haber guardado la desaveniencia conyugal.

Lo ves, corazón? Toda la confusión

originada por no guardar silencio


Acaso se puede detener el movimiento?

Ahora escucha corazón: va a llegar

el pitido final que aparcará la inspiración;

esta caminada ha sido la más leve de todas, !Aleluya!,

el movimiento escribe por sí solo