terça-feira, maio 28, 2013

Reseña a "Proyecto de una ética mundial" de Hans Küng

Para Hans Küng la gran premisa de este trabajo viene amplificada por su carácter de urgencia: no es posible la paz en el mundo si no hay paz religiosa. Esta es la tesis del libro, desarrollada a través de tres directrices que sirven de punto de partida y con la que se concluye una propuesta que se proyecta hasta nuestros días, entre otras y de forma principal, bajo la forma institucionalizada de Global Ética Fundación: el diálogo entre las religiones y entre las naciones como base para una ética planetaria. Cabe decir ya que Manuel Fraijó considera la misma necesidad de contar con la colaboración de las religiones a la hora de configurar proyectos éticos, en vistas de que hay sociedades donde sus valores siguen siendo determinados por las religiones; por ello, M. Fraijó menciona a su amigo Küng y el proyecto para una ética mundial que aquí se reseña. Se une nuestro profesor también en Fragmentos de esperanza al requerimiento de Küng, en una segunda confidencia que repite la tesis anterior: no habrá paz en el mundo sin paz religiosa, avisando de que, a pesar de constituir un logro importante el concepto de persona, “La solidaridad está alcanzando unos mínimos alarmantes” .

Fraijó evoca un monoteísmo con pretensiones de universalidad, que evite las lacras del fanatismo y la intransigencia. Nos deja escrito que Küng considera inadmisible el intento hegeliano de considerar al cristianismo como religión absoluta. ¿No sería mejor una ONU religiosa en la que las pequeñas y grandes potencias de la fe votasen con el mismo derecho? Aunque me quedo con la sensación de que Fraijó acaba poniendo los pies en el suelo cuando afirma que del diálogo ecuménico, hasta ahora, todos salieron enteros tal como entraron; la experiencia solo ha mostrado una dura pugna de identidades. Propone para un diálogo ecuménico que el cristianismo pueda guardar silencio sobre Cristo, defender el teocentrismo en vez de cristocentrismo, un “estratégico silencio cristológico”: sin esta propuesta el diálogo ecuménico no dejará de ser una desigual confrontación entre el elefante y el ratón”, como parece resultar el planteamiento etnocéntrico de Torres Queiruga, ya que tales planteamientos no son aptos para el diálogo interreligioso al privilegiar constantemente la tradición judeo-cristiana. A este respecto, Fraijó aconseja tomar en serio la reserva escatológica de Metz, con la sugerencia de una especie de acuerdo operativo para el presente, que permitiría desactivar todo fanatismo. Convivir sin absorber ni excluir.

Es obvio que el planteamiento de una ética mundial no es exclusivo del proyecto de Küng. A ciencia cierta el teólogo y filósofo suizo, junto a los embarcados en tal proyecto, saben de ello, y no hacen más que recoger, junto a otros sin aparente conexión, el testimonio ético y religioso que anhela la justicia universal. En este proyecto, Küng encara el obstáculo que puede suponer la firmeza en la fe para el diálogo. Porque el diálogo de religiones bien que pudiera poner en peligro la identidad de cada religión, en lo que parece el auténtico nudo gordiano de nuestros días. Desde una posición ecuménica cada cual que dialoga con el otro mantiene su religión, no echa para el lado su verdad, aunque se interese más por encontrar los puntos comunes que las diferentes religiones puedan compartir. Y parece que la “regla de oro” es común a todas desde Confucio “Lo que no deseas para ti, no lo hagas a los demás hombres”, pasando por el judaísmo o la posterior modernización y secularización de esta regla a partir de Kant. Esta regla de oro puede decirse afirmativamente también, hasta convertirse en imperativo moral, a la manera de P. Tilich, quien entiende que el imperativo moral es el amor, o como lo dice M. Fraijó “trata a los demás como desees que te traten a ti”. El “Sé bueno, hijo mío” del rabino Hillel condensa lo nuclear de todas las religiones.
Ética y religión se han compenetrado a lo largo del siglo XX, y basta poner algunos ejemplos de dicho abrazo desde posiciones aparentemente antagónicas: sea desde el marxismo de la Escuela de Frankfurt en “la esperanza de que exista un absoluto positivo”, anhelo a favor de los demás donde Horkheimer liga el pensamiento de lo Absoluto a la solidaridad; sea en el marxismo utópico de Bloch, quien pretende introducir el ateísmo en el cristianismo; sea en la crítica de Kolakowski al marxismo leninismo institucionalizado desde la analogía con el mensaje de verdad cristiano y la institución de la Iglesia; sea en un cristianismo lleno de rebajas como el de Vattimo o el del propio Küng, a quien el otrora cardenal Ratzinger acusará de summa pro paganis el, ya mencionado, rocambolesco intento de poner a Cristo entre paréntesis en el diálogo interreligioso.

No contentarse con la finitud no es exclusivo del hombre religioso, y como muestra sirva la “antropología de los insatisfechos” ya citados. Es un discurso ético poco sobrio, el que extiende la solidaridad al pasado intentando “introducir sentido donde no lo hubo” , el que “puede sellar alianzas con la religión”. El Papa Francisco, el 22 de Mayo en la homilía de la misa en Santa Marta predicaba que los ateos también tienen derecho a la salvación, en un claro llamamiento a hacer el bien y a reconocerlo independientemente de la creencia o falta de ella. Parece que el exclusivismo y posición de superioridad del cristianismo está dejando por fin el “Extra Ecclesiam nulla salus” no solo frente a otras religiones sino también ante el mismo ateísmo. Así lo deja claro M. Fraijó cuando señala que hay muchas buenas personas fuera del cristianismo, en un texto dedicado al increyente Javier Muguerza. El problema ahora es que no solo otras religiones, como el islamismo, conservan el mismo espíritu de intolerancia, de absolutismo y de autojustificación que se le ha achacado en alguna ocasión al cristianismo, sino que el mismo progreso de la ciencia lleva consigo el que la razón se convierta fácilmente en sinrazón, ya que no todos los progresos de la ciencia son progresos en humanidad; justamente lo contrario, la Ilustración, tal como vista por Adorno y Horkheimer, es un imparable proceso de autodescomposición y se reconoce al exclusivismo que aboga por el aislamiento . Un comentario de Einstein debía de concluir esta advertencia en aras de una responsabilidad ética que no debiera conocer fronteras dogmáticas: ''Los genios religiosos de todas las épocas se han distinguido del común de los mortales por una especie de sentimiento religioso cósmico, que no conoce dogmas ni concibe un Dios a la imagen del hombre. Por eso no puede haber iglesias cuyas enseñanzas centrales se apoyen en ese sentir. Será, por tanto, entre los heréticos de todas las épocas donde vamos a encontrar hombres impregnados del más elevado sentimiento religioso, considerados por sus contemporáneos, ahora como ateos, ahora como santos. A través de este prisma, hombres como Demócrito, San Francisco de Asís y Spinoza están muy próximos unos de otros''. He querido citar a Einstein, ya que es un claro ejemplo de científico que no huye de su compromiso social. Pacificador, su pensamiento ya estaba en la órbita de una ética mundial: ''Hay solamente un camino para la paz y para la seguridad: el de la organización supranacional. El armamentismo unilateral, en base nacionalista, apenas intensifica la incerteza y la confusión generalizadas, sin constituirse en protección eficaz''.

Parece que tanto la ética como la religión debieran seguir siendo compañeras de viaje, ya que ambas buscan el sentido de la vida, ambas tienen la misma urgencia: la solidaridad . La ética instrumentalista, la del éxito, debe ser reemplazada por una ética de la responsabilidad preocupada por el futuro y respetuosa de la naturaleza; se trata de una “responsabilidad del hombre para con este planeta,” “con el ámbito común y el medio ambiente”. Hans Jonás deja claro el siguiente punto, según reza en la página web de Global Ética Fundación. “The principal, that for all future times a world suitable for human habitation should be preserved, is widely acknowledge as a general axiom.” Una regla de la ecología donde el ecosistema prevalece sobre el sociosistema, y que se une a otras reglas, como las del bien común que promueve la medicina preventiva frente a la curativa, dada la necesidad de una ética preventiva para no llegar siempre después de que pasen los hechos: “la reflexión de lo lícito ha de preceder a la realización de lo que es factible”. Estas reglas de una ética racional estimulan actitudes y estilos de vida, pero plantean problemas en lo concreto, como sobre la motivación moral y el sentido último de las normas, ámbitos donde la religión entra en acción.

¿Retorno al politeísmo? Fraijó duda de la viabilidad de abandonar la matriz cultural en la que vivimos, (Unamuno desarrolla su vida y obra en el ámbito cultural, aunque su cristianismo no es encasillable) aunque el pluralismo cultural y axiológico es deseable, pero el politeísmo religioso es difícil que resurja. Küng insiste en evitar el relativismo moderno-ilustrado que equipara todas las verdades, ignorando la realidad vital del hombre. Un pluralismo que justifica a la propia religión y a las otras, no es la solución. Sí al inclusivismo, en forma de abrazo. Para Küng, el verdadero cristianismo exige un cambio radical, del corazón, “con-versión” del hombre, de la humanidad, al Absoluto.

Veintidos años han pasado desde la primera edición de Proyecto de una ética mundial, libro ya gestado también como consecuencia de unas experiencias tecnológicas límite que urgían a un gran consenso global. La energía atómica es el mejor botón de muestra de dichas experiencias, capaz de acabar con el hambre en el mundo o de aniquilar la humanidad. Resaltar entre estas experiencias también, lo que en 2008 se convertirá en el cumplimiento de unos de los avisos que encontramos en este libro: la bolsa global, capaz de desencadenar turbulencias globales en el sistema monetario y financiero.

A día de hoy, no pocos filósofos prefieren prescindir de normas universales y remitirse a los usos de los diversos ámbitos y formas de vida, como MacIntyre, quien apela a una vuelta a la doctrina aristotélica de las virtudes, de corte individualista, o Michel Foucault, con una ética del ocúpate de ti mismo, algo que me gusta entender desde las prácticas de libertad que este autor sugiere en las relaciones de poder . No obstante, cito a Carlos Paris, en su texto sobre Unamuno, quien entiende la evolución como proceso dotado de sentido; el desarrollo creciente de la conciencia culmina en el ser humano que “se es” ante sí mismo; mas el proceso no está concluso, apunta hacia crear la “conciencia colectiva social” y forjar la “conciencia colectiva social”.

El deseo ecuménico de entendimiento entre las religiones se extiende a las naciones. “La paz es la única forma de sentirnos humanos”, decía Einstein, y la humanidad ha de poder acabar con las guerras, dice Küng. Las guerras no son innatas a la naturaleza humana, sino adquiridas y, por tanto, pueden ser sustituidas por regulaciones pacíficas. Sea utopía o ambición noble, la atención a los derechos humanos, la emancipación de la mujer, la realización de la justicia social, son temas que desde las distintas religiones debían en estos 22 años transcurridos esperar una creciente concienciación . O al menos eso esperaba Küng. El lector de Proyecto para una ética mundial podría así mismo comprobarlo; a veces nos acercamos a los logros éticos, tras mucho esfuerzo, pero a veces nos alejamos cada vez más de ellos, con acciones que de un plumazo borran cualquier atisbo de esperanza. Quizás renovar día a día nuestra transformación dentro del propio camino es la única alternativa para merodear la paz mundial; la apertura al diálogo es una virtud de actitud de paz; cuando se rompen las negociaciones, irrumpen las guerras. Y esas negociaciones, en realidad, dependen de los hombres llaves de nuestro mundo. Para los hombre de a pie, nos queda la regla de oro, y rezar, si sirve para algo, con el fin de evitar el temido choque de civilizaciones, algo que a la luz de los continuos acontecimientos, parece que podría acabar con gran parte de la humanidad.

A vueltas con la religión, Manuel Fraijó

Fragmentos de esperanza, Manuel Fraijó

Proyecto de una ética mundial, Hans Küng

Filosofía de la religión. Estudios y textos

Dios, el mal y otros relatos, Manuel Fraijó

domingo, janeiro 20, 2013

¿Ateos o creyentes?

En una web tutoría con Julio Ostale, el tutor me aconsejó unas preguntas cuyas respuestas, por una parte debían satisfacer mis inquietudes iniciales, y por otra, se me presentaban intuitivamente como líneas a seguir sobre una reseña inicial. El resultado es este comentario. Agradezco este trabajo, por tanto, al tutor, porque esta reseña sobre una conversación que podía nunca tener fin, y que acabó en la barrera que supuso la edición de “¿Ateos o creyentes?”, ahora intenta darle un toque más profundo, o personal, a la cuestión principal de mis preguntas. Gracias a ese toque profundo, tal vez empeño personal en buscar lo intimo del sentimiento, se pretende profundizar en la religiosidad que un individuo humano pueda decir sobre su ser, sobre el sentirse de su ser.

¿Es Gianni Vattimo profundamente religioso pero no cristiano? El encuentro, programado para una revista y que acabó objetivado en forma de libro, se convirtió en un ataque a su religiosidad cristiana. Quizás ya cabría advertir al lector de tal charla, que en el secularizado cristianismo de Vattimo sus interlocutores están de acuerdo en un 90%. Máxime cuando estos aseguran que no es contra su cristianismo que tienen que vérselas, y sí con el de Wojtyla-Ratzinger. Y ese dato es interesante si tenemos en cuenta que Paolo Flores D´Arcais defiende a ultranza un ateísmo materialista, naturalismo existencial que es filosofía de lo finito, mientras que en Michel Onfray una insistencia hedonista con dosis de etología esclarece su postura también atea ante el creyente. Vattimo dice que “poco importa la Trinidad”, “teodiceas, no, gracias”, y un rosario de sentencias en las que deja clara su aversión a la Iglesia institucionalizada. “Pienso en Dios solo como creador del mundo del espíritu”, o “Creo en el espíritu, en un Dios que ha nacido del exceso de producción de sentido”; con estas frases Vattimo aclara su posición espiritualista, que le conduce a instalarse en el cristianismo, por herencia irrechazable, desde un relativismo historicista, y por razones pragmáticas, porque solo desde dicho relativismo uno se puede posicionar frente al absolutismo de la razón. En consecuencia, él mismo desea “un cristianismo amputado de gran parte de sus enseñanzas”, desde cuya secularización y debilitación se pueda vencer al extremismo de las religiones. Algo, con lo que probablemente solo un cristiano muy moderado estaría de acuerdo.

Si consideramos que cristiano es en el fondo quien sigue a Cristo y reconoce de alguna manera su no muerte, Vattimo sigue a Cristo en su ejemplo de secularización, en “lo que san Pablo llama kénosis, la disminución de Dios”. Lo que el cristianismo tiene que ofrecer en la actualidad, según Vattimo, es su propuesta de caridad. Por tanto, su cristianismo se ha convertido en una religión de la caridad. Cita a filósofos analíticos, como Quine, para quienes el “principio de caridad” radica en que “no hay un metalenguaje universal, no hay un derecho natural, una verdad “objetiva”. En mi opinión, la propuesta de la caridad también es recogida por el más radical anarco-capitalista en su versión austriaca. La aspiración que estos anhelan de alcanzar dicha verdad objetiva es la que puede separarles de Vattimo a la hora de valorar el “para qué” de la caridad. Si ese principio de la caridad no es iluminado por una estancia desinteresada de genialidad, donde irrumpe lo humano, tal idea de caridad resulta demasiado restricta al ámbito del cálculo y la lógica. Freud hablaba de un “sentimiento transoceánico”, que podría ser una categoría universal si no fuera porque él mismo no lo sentía. En la religión cristiana muchos viven la caridad sin pretensiones instrumentalistas, a no ser la de alcanzar el reino de los cielos ayudando, o dando la vida en algunos casos, por los demás. Pero está claro que cada individuo que se entrega, en mayor o menor grado habrá de haber sido retribuido y agraciado con una emoción proveniente de la divinidad. Y la divinidad en el siglo XXI también se ha secularizado. Durkheim no creía en la desaparición de la religión. Entendía el declive de la religión institucionalizada pero mantenía la necesidad de simbolizar la experiencia social: lo sagrado podía cambiar sus formas, no sus funciones fundamentales. Entendía que sería el individuo quien se tornara el símbolo de la sociedad. Lo sagrado se localizaría en la persona individual. Se podría reafirmar, por tanto, que Vattimo es cristiano “hereje”, en el sentido secular que se acerca más a lo religioso dejando de pertenecer al cristianismo institucionalizado. A lo mejor una necesidad de acogerse a una pluralidad de razones que devengan comunicativas ayudan a auto promover el ecumenismo en el propio pensamiento. De hecho, hay religiones sin Dios, religiones secularizadas donde se rinde culto a naciones, partidos, ideologías convertidas en dogmas de fe. En algunos casos, estos cultos exageran lo sagrado, como en el fútbol, donde el fanatismo es equiparable al de las sectas religiosas.

Respecto a la no muerte de Cristo, Vattimo duda legítimamente sobre su propia supervivencia como persona, pero su “esperanza de inmortalidad tiene que ver más con esta capacidad de transmisión “espiritual”, de diálogo entre épocas y generaciones, asegurado por la “cultura”. Flores replicará que Montaigne podrá sobrevivir en sus obras, pero que eso nada tiene que ver con la pretensión de inmortalidad del alma.

Discrepancias de este tipo se pueden degustar a partir de la lectura del encuentro entre los tres filósofos. Personalmente, he echado de menos la cuestión íntima. En las diferencias entre los interlocutores, no se ha considerado la vivencia religiosa personal del creyente, en el sentido más profundo con el cual pudieramos expresar al toque divino sobre el creyente. Aún más, el mismo creyente no ha recurrido a ella. Tal vez no haga falta exponer la propia vivencia religiosa con vistas a enfrentarse al hecho religioso; sin embargo, es en el espíritu donde reside el cristianismo de Vattimo, es donde Cristo sigue vivo en algún sentido. Realmente, en el libro, el filósofo italiano poco menciona a San Pablo para basar su cristianismo en la creencia en Cristo; aunque no mucho, algo más menciona a Jesús. Además, tampoco se negará a la verificación historicista que según Flores, hace de la real existencia de Jesucristo un mero instrumento simbólico del gobierno de Constantino para poner orden en la sociedad. Más bien, podríamos afirmar que el cristianismo de Vattimo está más basado en la creencia en el mensaje salvífico de Cristo, o sea, en la teología de los evangelios, y siempre desde la encarnación. Es en la lectura de los Evangelios donde Vattimo encuentra algo que le concierna: el “sentimiento de dependencia”.

Esta era mi inquietud principal ante el tutor, y el libro, la que giraba en torno a las posturas que por un lado, y como único creyente, Vattimo sostenía, la de un cristiano que casi en ningún momento se ha apoyado en la cita profunda con el genio, o sentimiento de dependencia, para defender su cristianismo; y por el otro lado, Onfray y Flores, y sobre todo desde el segundo, la ausencia de dicha cuestión sobre la experiencia personal del creyente, a la hora de reconocer el motivo de la necesidad religiosa, también me sorprendía, aunque esto sería más coherente si partimos de la base que desde el ateísmo materialista no se parte de ningún genio. Y, ¿Por qué los filósofos deberían someterse a esta cuestión del genio? Porque si entiendo al genio religioso como “lo santo”, y este tiene su máxima expresión, para un cristiano, en Cristo, debo de esperar el encuentro del creyente con ese Cristo subrayado en sus argumentos. En definitiva, ¿Por qué Onfray y Flores no sienten curiosidad directa y preguntan por lo que pueda haber en Vattimo de, llámese por ejemplo, lo “santo”? Creo que lo escrito a partir de una charla donde muchas otras cosas podían haberse dicho no requiere ningún psicologismo. El escándalo de la muerte del gato de Vattimo ya me vale como motivo.

La pregunta por el ser, puede ser intuitivamente interiorizada por el individuo, de modo que el pavor y la curiosidad le invadan el ánimo. Esa pregunta, siguiendo a Dilthey, si se convierte en acción es la acción del genio que arrojado en el mundo se desvincula del orden implantado por la división del trabajo. En la concepción del mundo que la religión nos pueda dar, ese genio es, el arrodillarse del hombre ante el pavor de su finitud frente a la infinitud, pero al mismo tiempo la fascinación ante el misterio que se le aparece. Esta dualidad, miedo y atracción, es la idea de “lo santo” en R. Otto. Dilthey llamará a ese genio de “lo invisible”.

También encontramos desde el arte y la metafísica, otras formas de llamar al genio. Sea el genio en forma de numen kantiano, que se asombra ante lo sublime; o sea desde lo conceptual, desde un ejemplo extremo como el materialismo aleatorio, el cual en forma de encuentro derivado de la casi imposible desviación de los átomos da lugar a la novedad. Althusser convierte en filosofía del encuentro, que ha recorrido subterráneamente nuestra historia, a diversas tradiciones filosóficas. A esta corriente todos parecen subirse, al tren en marcha de la historia, con lo bueno y con lo malo con que nos haya arrojado al mundo del siglo XXI. La cuestión es en qué fase del trayecto, ateos o creyentes se montan al tren. Onfray habla de filosofías minoritarias históricas, con el objetivo de llegar hasta una razón nueva, que se reforme en sí misma el instrumento que significa la razón occidental, una razón que desde el punto de vista de Feyerabend es el estudio de razones alternativas y que Onfray recoge para prestar más atención a autores, como La Mettrie, “ultras de la Ilustración” que realmente consiguen pensar la razón más allá de la “razón cristiana”. Flores, por su parte, concuerda con Onfray en cuanto a las filosofías minoritarias, y añade a personajes olvidados como Pelagio para meterlos en el saco junto a los materialistas. Vattimo acepta este materialismo pluralista, y asume su Dios como el de Epicuro y Lucrecio, aunque prefiere al cristiano porque le concierne más con la visión del mundo que ha heredado, con el “sentimiento de dependencia” del que habla Schleiermacher, el “sentimiento y gusto del infinito”. A Vattimo, en resumen, le interesa lo que el cristianismo ofrece de íntimo, aunque no se recrea en ello, y de caridad: es la teología práctica, que entiende el cristianismo como una fuerza amorosa, más que como una teoría compleja sobre la divinidad.

Es interesante que el marxista sea cristiano ya que ambos tienen mucho en común. En los dos casos hay una filosofía de la historia como camino de salvación. Aunque en la filosofía materialista no hay ni Origen ni fin, sí que desde el marxismo hay un momento histórico comparable a la venida de Cristo, que es el momento de la toma de conciencia del proletariado como clase social. Flores y Onfray parten desde la Ilustración para alzar la bandera de la fraternidad y la igualdad. Para Vattimo, el primero en levantar esa bandera fue el cristianismo. Si el marxismo está inserto en la modernidad, y la primera modernidad que surgió en la historia fue la cristiana, se puede concordar que el marxismo cristiano secularizado es justificable en el siglo XXI. Sea en la tierra o en los cielos, la salvación se antoja vital.

segunda-feira, janeiro 14, 2013

Apenas

El apenas nos maravilla tanto porque aún no estamos preparados. El apenas le ha abierto al animal-hombre posibilidades impresionantes. “¿Quiénes somos? Unos simios apenas modificados”. El apenas es lo que hay de cierto en un futuro in-cierto, es lo que hay de previsible en un futuro in-previsible, es lo que hay de determinado en un mundo in-determinado. Caen los átomos en paralelo, formando una cortina de agua anta la complacencia de Lucrecio Debía regocijarse el romano, delante del misterio resuelto. El clinamen aparecerá, el encuentro en algún momento podría darse. Y él seguirá sin verlo con sus propios ojos, nunca, porque la desviación es imperceptible. El apenas es lo que hay de perceptible en lo in-perceptible. El apenas nos maravilla tanto porque aún no estamos preparados. Bienvenido a la era nanométrica.

sábado, outubro 06, 2012

Epílogo. La contradicción entre la idea y la disposición. Negatividad acumulada. Adorno y el luto por la cultura.

Sumido en el pesimismo, sobre todo, de quien dialécticamente se atraganta, porque el conflicto con su realidad es frontal, no teniendo más opción que optar por la opción “a” hegeliana, la de alejar la finalidad por la que se lucha. Es la imposibilidad humana la que le manda el conflicto, según Hegel, y según el enmascarado.

Se podían contar unas ciento cincuenta personas en la asamblea general. Estas, junto a las tiendas, ocupaban la parte del valle De Anhangabaú que pasa debajo del viaduto do Cha. Las personas lo vivificaron todo, haciendo real una democracia participativa. Acampa Sampa se había llenado de pancartas, carteles, tiras, trípticos, emblemas que explicaban algo de lo que allí estaba pasando. Desde esa primera asamblea general, la mayoría de las que hubo en la vida de Acampa Sampa en el “Vale do Anhangabaú”, giraron sobre aspectos de organización interna. Tales cuestiones iban surgiendo sin parar, ocupando el tiempo que se debiera dedicar a una práctica artística que visualizara el espacio ocupado, tiempo de la transmisión estética, más allá de las asambleas participativas, de lo que estaba ocurriendo debajo del viaduto do Cha. La organización, aun siendo no más de treinta tiendas de campañas, se tornaba cada vez más compleja. Se discutía sobre aspectos del campamento, y el campamento era la prioridad.

Como un organismo deseoso de prosperar, de medrar a una nueva fase desconocida repertorial, nueva, así nació el movimiento. Pero este movimiento pareció más bien haber sido engendrado en una probeta. Parece más un experimento de laboratorio que una ecología modal propia, la cual cumple la función estética de auto realizar al sujeto frente al mundo exterior. La imagen podría valer más que el mensaje en Sao Paulo, en el resto del mundo, el 15 de Octubre. Sin embargo, el mensaje y la imagen si concordaron, como el entusiasmo y las posibilidades reales, solamente unos meses antes, en Madrid primero, y en Nueva York después. La realidad brasileña es otra tan diferente a esos lugares, que la diferencia entre sus respectivas acampadas y sus respectivas repercusiones son igual de abismales. Las poéticas que han de convivir globalmente son tan diferentes, que sacarles el nexo común es solo una tarea teórica en Sao Paulo. Los días que se pasaron acampados en O Vale do Anhangabaú, sirvieron para dejar constancia. André se rindió poco después, como era se esperar, pero el movimiento aún vive (a fecha de 7 de septiembre de 2012).

Pasó por el altavoz de la asamblea João Victor, el del partido político, pero ahora con una cazadora que cubría la camiseta partidaria. Entre los asamblearios había colegas suyos del partido, que como él, por el hecho de participar de la asamblea no se veían forzado a abnegar de su partidarismo. Si allí se encontraban, era porque se habían desacoplado de los suyos, los que se quedaron en Patriarcas, para acoplarse al Acampa Sampa de los apartidarios. Pero estos acoplamientos y desacoplamientos son muy líquidos, casi de quita y pon, dentro de una modernidad líquida según Baumann. André perdió de vista al enmascarado, al que no volvería a ver nunca más. Esa noche del 15 de octubre los héroes durmieron dentro de los sacos de dormir, pero sobre las tiendas de campañas, y no dentro de ellas. André no veía la acampada con mucho futuro, máxime, cuando llegara el lunes, y con él, la vuelta a la labor. Además, comenzaba a perder la poca fe en las imágenes de una plaza madrileña tomada por los españoles. Esas conquistas de plazas habían surgido de forma natural, no teleológicamente, no mecánicamente, sino naturalmente, como los organismos nacen.

“Como en Schopenhauer, el concepto de tragedia en Nietzsche implica una forma de negación. Pero esa renuncia significa asumir trágicamente que no hay misterios metafísicos inefables, que el mundo no es más que la apariencia de nuestras formas de lenguaje”. El héroe disposicional, en el ambiguo repertorio campamento-ciudad, no solo no ha sido hallado, sino que ha dejado de tener razón de ser para André.

¿En qué se parece el movimiento a las vanguardias y neo vanguardias del siglo XX, o al 15M? Es decir, cómo se acumula la negatividad y cómo va a realizarse su despliegue. ¿Cómo se constituye y cómo se desarrolla el carácter instituyente que otorga la política en el campamento? La contradicción brutal entre estas cuestiones y la disposición de André a enfrentarse a su propia realidad, podría haber derivado en una tormenta emocional. Ese es el riesgo de jugar con la razón libertadora.

Con Adorno, y con su luto por la cultura, se identifica el escéptico André. Quizá se identifica porque él mismo es el derrotado, él mismo es el alienado, él mismo deja de creer en el ser humano al verse cobarde, incapaz de acción. Siente que su pensamiento no es verdadero, y eso le corroe las entrañas. Sin embargo, y también con la esperanza de hallar un camino, que solo puede ser indicado en el curso de la historia, cree con Adorno que debe ser tarea del filósofo interpretar el presente en relación al pasado. Así, quedaba demostrado con Lukács que el presente es el producto de fuerzas históricas. Ahora, parece inevitable entrar en el campo de lo que podrían ser los peores miedos, los relacionados con la destrucción y aniquilación, los cuales pueden revelar también las mejores esperanzas de una cultura que, por lo tanto, ha de conllevar en sus diferentes relaciones una parte conservadora y otra progresiva, una parte anestesiada y otra hermenéutica. Al héroe urbano trágico del siglo XXI le otorgamos el carácter acumulativo de negatividad común en los románticos. Pero el principio fundamental proclamado por los románticos, “la vida burguesa no debe ser exaltada”, no vale para el siglo XXI.

André no perteneció al campamento. Había salido derrotado. En su búsqueda del acoplamiento del movimiento con la realidad, en su búsqueda de su héroe, él, el propio André, fue quien resultó desacoplado. No hay otro corazón del movimiento que el que late en O vale do Anhangabaú, con los acampados humanizando dicho espacio público. La segunda parte de “Marxismo y teoría de la literatura”, de G. Lukács, comienza entrando in media res, donde se da la misma acción en el ámbito de la pluralidad, donde se dan la comunicación, la palabra y la sensibilidad. La narración de forma autónoma y activa, “emergente” y “teleonómica”,( lo teleonómico supone que establecemos pautas para alcanzar un determinado fin en diálogo con el entorno que habitamos…) trata unos hechos revolucionarios, o no, que se están dando en nuestro momento histórico social, hechos que están mudando la forma de percibir la realidad de muchos, o mejor, la posibilidad de acoplarse y entender la realidad de muchos, con cierta conciencia asumida desde cierto materialismo histórico, hechos cuyos fines son precisamente los mismos que los apuntados en la Idea de una República de los fines: los de conformar esferas públicas. A dar cuenta de un acoplamiento o desacoplamiento posible he estado llamado, y lo he intentado desde una narración que mantiene la tensión entre el intento de buscar la dichosa teoría de la sensibilidad desde una particular experiencia estética y el ineludible fracaso que prosigue a cualquier intento de reducir a concepto lo estético.

BIBLIOGRAFÍA:
- La república de los fines (Jordi Claramonte)
- Apuntes de Estética del profesor Simón Marchán Fiz, correspondientes a Estética y teoría del arte I - Web aulas de Jordi Claramonte, correspondientes al curso de Estética y teoría del arte I.
- Desacoplados pero maquetados (Jordi Claramonte)
- Las ideas estéticas de Marx (Adolfo Sánchez Vázquez)
- El valor del socialismo ( Adolfo Sánchez Vázquez)
- Diccionario de filosofía (Diego Sánchez Meca)
- La condición humana (Hannah Arendt)
- Vida para consumo (Zygmunt Baumann) - Amor líquido (Zygmunt Baumann)
- Poética (Aristóteles)
- Marxismo y Teoría de la literatura (G. Lukács)
- La experiencia dionisíaca del mundo ( Diego Sánchez Meca)
- Ciudad y ciudadanía. (Fernando Quesada)
- Comprender Adorno (Alex Thomson, editora voces)
- ¿Qué democracia? (Norberto Bobbio)
- ¿Qué socialismo? (Norberto Bobbio)
- Las promesas incumplidas de la democracia (Norberto Bobbio)
- Los sufrimientos del joven Werther (W. Goethe)
- La transmisión de conceptos estéticos en los movimientos sociales (Luis J. Juan Martín, trabajo Sept. 2012 en Estética y Teoría del arte II)
- La problemática de la estética en Kant (trabajo Feb.2012 Estética y Teoría del arte I)
- Investigaciones en ciudad y arquitectura insostenible (María Jaime Bueno)
EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE LA FANTASÍA DE LA EMANCIPACIÓN CULTURAL

7. El enmascarado. Trágico es igual a gozoso. La revolución trágica en Aristóteles, Hegel, Marx y Engels, según Adolfo Sánchez Vázquez.

Se anunció una asamblea general para las ocho de la noche. Los participantes del movimiento se organizaron en comisiones de trabajos, como la de comunicación o la de vigilancia de las tiendas. La verdad, estar en medio de los primeros manifestantes, vivir los primeros pasos de algo que puede mudar el mundo, es un caramelo para un niño que se siente desacoplado del modo con que entienden la realidad sus contemporáneos. Al final, no es más que una fantasía producida por los sueños de la razón. Lo es porque ese desacoplamiento no se da en André en la realidad, solo está producido en su cabeza. Los presentes sonreían, ese 15 de octubre había sido programado como día festivo. Si André entendiera esto, no se sentiría incomodo con la alegría de los manifestantes. Y no es que André no sintiera ninguna alegría, por lo contrario, estaba eufórico de entusiasmo. Pero la alegre paciencia que estaba sintiendo en la calle, mezclándose con desconocidos, se contradecía con la chillona urgencia de su imaginaria transformación de la sociedad a partir del héroe global.

Los de la comisión de comunicación daban noticias del número de participantes en otros puntos del mundo, como en España, Inglaterra, o en otras ciudades brasileñas también. Personas iban y venían, muchas experiencias personales aconteciendo, experiencias anónimas, experiencias con un enfoque experimental. La de André fue la de no despegarse del enmascarado, cuya palabra lo enganchó desde el comienzo.

La conversación fluyó con él hasta que se hizo de noche en el Valle. Hablaron, como no, de filosofía, de estética y de política. Se sentía bien por formar parte activa, solo con su presencia, en el movimiento; se estaba conectando en cierto modo con el resto del planeta al hacer acto de presencia, y veía que el tipo de charlas que le tildaban como un loco con el resto de los ciudadanos, en este ámbito de Anhangabaú se convertía en asunto prioritario; sobre todo, gracias a la presencia del enmascarado, tenía la oportunidad de desarrollar su pensamiento con las palabras, buscar el camino de la razón. El enmascarado exhalaba crítica y reflexión, algo de lo cual, André acreditaba, carecía la gran mayoría de la población. Eso le hizo sentirse elevado. En realidad, la conversación giró alrededor de la revolución pero desde un punto de vista trágico.

Debajo del viaducto, la policía ya se había acercado para saber que hacían esas tiendas en el suelo. Momentos como ese podrían delatar los organizadores del cotarro paulistano, pero ahora eran unos los que conversaban con los agentes de la autoridad, luego eran otros. Poco a poco, los asuntos del campamento iban saliendo a la luz pública, y de esa forma, antes de la asamblea general, ya se sabía que una de las mayores preocupaciones del movimiento era si debía o no acampar o montar las tiendas. En efecto, la policía municipal aconsejaba no hacerlo, pero tampoco había ninguna ley que lo prohibiese de modo determinante. ¿Estarían los agentes de la autoridad enterados de que allí se cocía una tentativa revolucionaria? La acampada era la razón de ser del movimiento, era su identidad física, su forma biológica. En esos menesteres, y otros que a priori eran eventuales y de pequeña importancia, mas siempre sobre organización interna del presunto campamento, pasar la noche debajo del viaducto era un triunfo considerable. Pero la gran sorpresa le llegó a André cuando el enmascarado se puso a citar, entre otros, al hace poco fallecido profesor Adolfo Sánchez Vázquez.

El enmascarado citaba al profesor español, en un intento de comparar diferentes revoluciones. Estas son contradicciones de clase y, al mismo tiempo, un intento de resolverlas. Pero las revoluciones, históricamente, zozobran, y gracias a ese fracaso ingresan en el mundo de lo trágico. Aunque no toda revolución fracasada es trágica.

Sánchez Vázquez realiza un recorrido histórico sobre la idea de tragedia, desde Aristóteles, quien intenta rescatar lo trágico, ya que Platón lo había puesto en relación con la parte menos noble del hombre: la tragedia implicaría impulsos de la pasión. Aristóteles revela la grandeza de lo trágico, su valor formativo. El hombre se encuentra en una situación trágica cuando esta es un conflicto en el cual se pasa de la felicidad a la desgracia, el desenlace es desgraciado. Después, salta hasta Hegel, quien profundiza en la naturaleza del conflicto. La universalidad del fin, obliga a quien lucha hasta las últimas consecuencias: la muerte. Jordi Claramonte menciona a Aquiles, y su quehacer. El héroe solo puede afirmar su condición humana luchando por un fin tan vital que exige su propia muerte. Pero su sacrificio es una afirmación de sí mismo. Con Hegel el conflicto es radical e irreconciliable. La naturaleza trágica del conflicto proviene de imposibilidades humanas: a) la de alejar la finalidad por la que se lucha. b) la de alcanzar el conflicto con felicidad. c) la de renunciar a la lucha.

En la tragedia revolucionaria el conflicto se traba entre fuerzas o clases sociales, las cuales se encuentran con imposibilidades que prestan su carácter irreconciliable al conflicto. ¿Cuál es la modalidad específica del conflicto trágico cuando explota entre hombres, portadores de las finalidades de una clase social determinada?

Marx y Engels abordan este problema con relación a Lassalle, porque están atraídos con la revolución vista desde el ángulo de su fracaso. El tema de Lasalle era: Insurrección de los caballeros renanos de 1522-1523 encabezada por Franz von Sickingen y por Ulrich von Hutten, cuyos ideales eran implantar una democracia de nobles, encabezada por el monarca, semejante a la Polonia de entonces. La lucha contra los príncipes terminó con la muerte de los dos jefes de la sublevación por no haber conseguido atraer a las masas campesinas. Hecho histórico sobre el cual Lasalle teje en 1858 su tragedia revolucionaria, la cual conlleva una contradicción dialéctica. Parte del carácter conflictivo de toda revolución, contradicción que tiene carácter universal: una contradicción entre la idea y la acción. La contradicción gana la forma de un conflicto entre un entusiasmo revolucionario y las posibilidades reales. Lasalle concluye que los fines revolucionarios se pueden obtener en un compromiso. La idea es poderosa (idealismo) pero ese atributo se pierde cuando la idea toca en la realidad. Realizarse es degradarse. Lasalle priva de sentido la revolución cuando señala que ella desemboca en compromiso.

Los dos personajes se convierten en estandartes de esta idea trágica de la revolución:
-Sickingen no es representante de su tiempo, y sí portador abstracto de la idea de compromiso
- Hutten es la personificación del entusiasmo.

Las observaciones de Marx a Lasalle tienden a revelar el fundamento histórico-social del conflicto trágico y las causas de la derrota de Sickingen. “Sucumbió porque se elevó como caballero y representante de una clase caduca contra lo existente” Las finalidades de clase de Sickingen implicaban un retorno al pasado, y con los ojos puestos en el pasado, no podía trabar esa lucha contra los príncipes. Tenía que apelar “a las clases cuyo desenvolvimiento significaba la negación de la caballería”. Marx concuerda en hacer del conflicto revolucionario el eje de la tragedia moderna, pero el tema no era adecuado. Marx le dice a Lasalle que no puede existir conflicto trágico revolucionario cuando de él están ausentes las fuerzas propiamente revolucionarias.

La naturaleza de lo trágico reside en una imposibilidad humana; en la tragedia revolucionaria se trata de la imposibilidad histórica que el héroe no puede resolver. No se puede dar la alianza entre la nobleza y los campesinos. Esta imposibilidad sitúa el conflicto en el terreno de la tragedia.

6. Primeros movimientos autónomos. Noción de héroe en Hannah Arendt. La imitación de la acción.

En efecto, O vale do Anhangabaú mostraba desde su nacimiento estético un visual diferente, más organizado quizá, que su propio desordenado parto. El cordón umbilical que unía a los partidarios con los apartidarios parecía definitivamente roto. En Patriarcas, los responsables por el llamado telemático mundial en São Paulo, de quienes André aún no había descubierto sus identidades, habrían sido los encargados de decidir la ruptura con el grupo principal formado en São Bento. Este llamado habría de haber surgido tras meses, años, vidas de trabajos, entre diferentes organizaciones; sin embargo, algunas de esas organizaciones ya estaban consolidadas en los ámbitos institucionales y otras, u otros individuos, eran más influenciadas por el 15 M y Ocuppy Wall Street. Por primera vez, André escuchaba debajo del Viaduto do Cha hablar propiamente del llamado global, de los principios del movimiento global que debían ser apartidario, no violentos y consenso.

Las tiendas de campaña estaban desplegadas en el valle, debajo del viaducto para protegerse de las inclemencias meteorológicas. Habría unas veinte. Algunos carteles a favor de un pueblo indígena descansaba en una de las dos paredes que servían de soporte al viaducto, y de cobijo al movimiento. El espacio ocupado por las tiendas era menor de la mitad de la explanada cubierta por el ”viaduto do Cha”. Un coro con siete u ocho personas intentaba zanjar para siempre la controversia suscitada justo arriba, a escaso doscientos metros, en Patriarcas. Era João Victor, que no deseaba el desgarro, que luchaba en realidad interiormente por seguir en Patriarcas con los suyos, o adherirse a la posible acampada en la que ninguna enseña de partido político sería permitida.

La lluvia paró, pero el cielo ni mucho menos se abrió. Debajo del viaducto entraba un corredor de aire que circulaba por el valle, luego hacía frio. Pero eso no impidió que un grupo de indios se unieran al encuentro, a pecho descubierto y con pinturas de guerra por todo el cuerpo. Eran los Xingú, población escasa en cuyas tierras el gobierno federal pretende construir una hidroeléctrica. Ellos amenizarían ya el momento, contagiando con sus cantos a los presentes, y haciendo algunas que otras demostraciones nativas con lanzas. Los ordenadores ya se instalaban en un par de mesas que comenzaban a delimitar el cuadro formado por las tiendas, estiradas en el suelo y sin montar, donde algunos también sacaban sus portátiles para conectarse en la red. Al lado de las mesas, se amontonaba material diverso, como latas de pinturas, libros apilados, rollos de papel y de telas… Había familias entre los presentes, con niños, que rellenaban con colores las letras mayúsculas escritas en algunas tiras. André se sorprendió gratamente con la presencia de un “menino de rúa”, sentado en el suelo junto a los demás, con una brocha, dándole color a un slogan que decía “15 O Mudanza global”.

La presencia de André era indiferente para los presentes en el Valle. Nadie, excepto una mujer que se acercó junto a otros dos para poner de pie el cartel que descansaba en la misma pared donde André se había sentado al alejarse un poco del núcleo del movimiento para reflexionar, se dirigió a él. La mujer lo hizo para dejarle un panfleto, que en concordancia con el movimiento Xingú, explicaba los motivos para no construir la hidroeléctrica Belo Monte. Básicamente, dicha construcción produciría un desacoplamiento entre los indios nativos y su entorno. Pero a André le parecía extraño, que no siendo muchos debajo del viaducto, nadie se interesara por su presencia, no sabía, pero esperaba más proselitismo político en el campamento. En realidad a André le llevó tiempo darse cuenta de que cada segundo después del parto era un segundo de sobrevivencia organizacional. Si el movimiento ha de acoplarse, los individuos también. No había ninguna prisa, parecía, y la organización de “algo” lleva el tiempo que le sea necesario. Pero realmente, aparte de conversaciones y cantos de indios mezclados con batucadas esporádicas, parecía no pasar nada allí.

La imagen del héroe surgida del 15 M, habrá tenido mucho que ver en la aparición de otras tantas más, esparcidas por el mundo. Pero las diferencias se antojarán inmensas entre unos y otros. De hecho, sus respectivas repercusiones están a años luz unas de otras. Quizás porque los españoles actuaban, mientras los brasileños imitaban. “La existencia debe interpretarse como un fenómeno estético y no moral.”, dice Diego Sánchez Meca, 392, y citando a un clásico presocrático, Heráclito, quien “comprende la existencia a partir de un instinto de juego, hace de la existencia un fenómeno estético” (393). La acampada de Sol fue espontánea, natural, mientras que Acampa Sampa era más artificial, planeada, convertida en objetivo desde antes de su gestación. André quería entender la sociedad a través de arquetipos, y en este valle se encontrarían aquellos que, al menos, saben que en Egipto, España o Nueva York ha pasado algo. Para él, estos del valle serían el héroe, de todas maneras. En André, la noción de héroe, acoplado o desacoplado más que trágico o épico, está involucrada en el material campamento de un movimiento social de protesta global, y desde un “héroe” material, trágico o no, corre la historia de una particular posibilidad de participar en el libre juego de las facultades dentro de un ámbito común y plural: el ámbito de la acción. Por tanto, la acción, un hacer que da cuenta de lo que somos, en su triple dimensión posible de hacer (las griega de arjein, poein y pratein) se remite a Aristóteles y su Poética, a la tragedia, a la mimesis praxeos, a la imitación de la acción en la cual nos acoplamos, o en la que el héroe de este movimiento tendrá que dar cuenta de una específica forma de hacer el mundo humano.

André leía en esos días “La condición humana” de Hannah Arendt, y en el capítulo 25 trataba la trama de las relaciones y las historias interpretadas. En el momento en que queremos decir quién es alguien, nuestro vocabulario nos induce a decir qué es ese alguien. Esta frustración es afín a la imposibilidad filosófica de definir al hombre. Qué es el hombre, responde a cualidades compartidas con otros humanos, pero “quién” es esta persona responde a su específica diferencia. La imposibilidad de solidificar en palabras la esencia viva de la persona tiene relación con la esfera de asuntos humanos, donde existimos como seres que actúan y hablan. La manifestación del “quién” acaece como los oráculos.

La acción y el discurso revelan al agente interesado por los asuntos del mundo de cosas del cual surgen los intereses humanos, el inter-est, que se encuentra entre las personas y por lo tanto puede relacionarlas y unirlas. A este en medio de, le llamamos la “trama” de las relaciones humanas. La revelación del “quién” mediante el discurso, y el establecimiento de un nuevo comienzo a través de la acción, inician un nuevo proceso que emerge como la única historia de la vida del recién llegado. Debido a esta trama, la acción siempre realiza su propósito, “produce” historias. Estas nos hablan sobre el “héroe” en el centro de cada una de ellas; pero nadie es autor o productor de la historia de su propia vida: las historias revelan un agente, pero este agente no es autor. Que toda vida individual pueda contarse como una narración, es la condición pre-política de la historia, la gran narración sin comienzo ni fin. El gran desconocido de la historia surge cuando uno descubre que la humanidad nunca puede llegar a ser un agente activo; el ‘héroe’ de la historia nunca es autor de dicha historia. Sólo podemos saber quién es o era alguien conociendo la historia de la que es su héroe. El héroe no requiere cualidades heroicas. La connotación de valor se hallaba ya en la voluntad de actuar y hablar.

La imitación o mimesis es apropiada al drama, la interpretación de una obra es una imitación de actuar. Los actores son capaces de transmitir el pleno significado, no tanto de la historia en sí como de los “héroes” que se revelan en ella. Aquiles depende del narrador; pero es el único héroe que entrega en las manos del narrador el pleno significado de su acto. Al respecto, según Nietzsche, en la tragedia griega el coro era más importante que la acción: “Ha sido una auténtica desgracia para la estética que se haya traducido siempre la palabra “drama” por “acción”…el drama antiguo excluía la acción” El héroe es sólo apariencia…el simbolismo del coro expresaría la relación entre la cosa en sí y la apariencia.

Tal era la obsesión de André, que no le quedaba más remedio que conocer al héroe. Por tanto, era hora de levantarse y entablar conversaciones por iniciativa propia. Así, al poco tiempo de mezclarse en un grupo de unas setenta personas, concentrado al otro lado del campamento, donde la mitad del viaducto no era ocupada por las tiendas de campaña aún sin montar, la vida fluía y se regocijaba en su momento. Allí, conoció a un enmascarado. Este enmascarado sostenía una especie de tríptico de palo, sobre el cual colocaba diferentes cartulinas con diferentes mensajes. Algunos manifestantes se tiraban fotos con el enmascarado y uno de ellos le pidió una cartulina, pues andaba de manos vacías. Así hizo André, y tras pedirle una cualquiera que pedía educación pública de calidad, comenzó una conversación que no acabaría hasta que ambos se despidieran por la noche.

5. Patriarcas. Quien se acopla, acopla sus disposiciones al repertorio; quien no se acopla, o muda sus disposiciones, o se busca otros repertorios (si puede).

Un gran agujero en el centro de la plaza indica las escaleras que conducen al espacio artístico cultural; hay un techo que sobresale del agujero, haciendo de la plaza lugar idóneo para cubrirse del diluvio. La música vuelve a sonar, y durante media hora no sucede nada. Hay una fase inicial de acoplamiento con el nuevo lugar, las más o menos ciento cincuenta personas van, vienen, cantan, esperan. Cada individuo está posicionándose, rodeando el espacio bajo el techo; el grupo tomó la parte izquierda de la galería. Al otro lado, hay dos coches de la policía urbana, y mendigos acostados a los píes de la baranda que protege contra el agujero. Tras un largo rato, el micrófono reemplazó a los tambores, y la anterior discusión en grupitos de São Bento ya se volvió asamblea improvisada en Patriarcas. Juliana, una bióloga, inició el debate en alto y no creía justo que se exhibiesen pancartas de partido político. Sugirió que los individuos mantuvieran sus ideas pero que no hicieran uso de la propaganda institucional que representaban. El movimiento era contra la democracia representativa. Sergio pidió la palabra, agarró el altavoz y justificó la presencia de los suyos, la de los sindicatos, dado que llevaban mucho tiempo en esa lucha juntos con algunos de sus ahora detractores. En efecto, manifestaciones anteriores habían conjuntado a partidos políticos con gente de otras organizaciones, quienes ahora necesitaban separarse de sus antiguos aliados porque habían elegido otro camino. Pero en realidad, lo que habían escogido unos y otros, de forma general, eran símbolos diferentes.

Bobbio reconocía que la democracia participativa era una locura, ¿cómo iba a votar un ciudadano tres o cuatro veces por día en las decisiones del gobierno del Estado? Eso sería inviable, las votaciones no acabarían nunca y los procesos serían eternos. ¡Con qué razón los griegos limitaron el número de la polis! La variada representación hacía del pequeño y cobijado grupo un repertorio de disposiciones variopintas entre los manifestantes, disposiciones que podrían modularse hacia su crecimiento y expansión, o estaban determinadas para desaparecer. Y ya en pequeñas dosis, el consenso era muy difícil. Bobbio parecía tener razón. Muchas de dichas disposiciones eran claramente compatibles, la de los derechos de los animales, la de los “Sin tierra”, la de los organizadores del movimiento anticorrupción…; pero la facción política, por pertenecer a la representación, no lo era con los apartidarios.

La discusión intelectual de Bernardo y João Victor en São Bento se había generalizado en Patriarcas entre apartidarios por un lado, miembros del partido político por otro. Lo que sí tenían en común era la conciencia del momento que se presentaba y que debía ser aprovechado para extender la imagen reivindicativa de cada uno. En ese interés por insertarse en el ámbito político, con fuerza de cambio para mudar la realidad, como la restauración de la democracia perdida en regímenes autoritarios, el impacto en la sociedad de los movimientos de protesta es desde meramente presencial, como una fuerza de choque, o hasta resultar muy definitorio, como grupos fuertes de interés y presión hacia el poder instituido. André pensaba que movimientos populares, tienen otras derivaciones diferentes, en cuestiones sociales entendidas como culturales o de estilo de vida, que pueden ser tanto las propias de una corriente mayoritaria o ideología dominante como de una minoritaria, vanguardista, contracultural, o alternativa. En cualquiera de los dos casos, pueden llegar a extremos tan aparentemente frívolos como denominar movimiento a la moda, a cualquier forma de uso del ocio, a tendencias culturales de cualquier tipo, como peinado, tatuaje, gastronomía. André solo buscaba al héroe. Además, ni sabe quién es el enemigo real, pero le merodea por la cabeza la idea de que quizás el enemigo es uno mismo. Le es innegable que el dialogo con Marx, dadaísmo, Art&Krafts, Oscar Wilde, o Kant, por citar a algunos, no deja de ser actual y tener consecuencias intelectuales en el presente.

La improvisada asamblea en Patriarcas se tensó cuando uno, que no llevaba careta de los anónimos, pero que sí sujetaba la misma tela de “¡APARTIDARIO!” siempre del lado de la gran pancarta del partido político, recibió, involuntariamente un palo de bandera partidaria en la cabeza. Las cámaras de una televisión habían llegado, y eso motivó que los del partido y sindicatos mostraran con más ahínco sus identidades ante las cámaras, superponiéndose a los demás grupos. El megáfono se había vuelto a callar, los silbatos que se habían repartido entre los asistentes, pitaban, y aunque André también cogió uno, no lo usó. El pitido general, y la batucada, convertía Patriarcas en un carnaval. La discusión seguía aplazada, pero el destino no quiere saber de plazos.

Láminas con mensajes, carteles, se acostaban empapados en el suelo alrededor del complejo, ya echados a perder. Los mendigos del otro lado seguían dormitando, más aún cuando era frecuente que en Patriarcas, o el centro de la ciudad, tuvieran lugar manifestaciones y encuentros: para ellos esto no era diferente de algo casi diario, donde partidos mayoritarios y principales sindicatos hacen mucho ruido. Pero en el movimiento algo había cambiado. Es curioso que antes de aprehender el presente, este ya ha mudado a una nueva tensión o des-tensión entre fuerzas. André decidió salir por un rato debajo del techo, cuando solo lloviznaba, e ir al servicio. Atravesó la calzada principal, justo cuando un pequeño anonymus bien trajeado, se cruzaba en su camino. - ¿Dónde hay por aquí un servicio para orinar? – Fueron casi las primeras palabras de André por vuelta de las dos de la tarde. – En el valle de Anhangabaú debe de haber uno. – Fue la respuesta del anónimo.- Estamos organizándonos allí abajo, ¡vente!

La mayoría de los del partido, junto a la mayoría adolescente, bailaba y conversaba debajo del techo: no daría un paso mayor para salir de Patriarcas. Allí había música, y el día ya había dado que sí para muchos. André bajó unas escalinatas hacia el valle de Anhangabau, e inmediatamente constató que debajo del Viaduto del Cha había movimiento. Echó la vista atrás y el movimiento escindido en Patriarcas fue visto por última vez.

4. São Bento. El conflicto inmediato entre diferentes disposiciones en un mismo ámbito repertorial: partidario versus apartidario en el movimiento social. La postura de Bobbio frente al marxismo institucional.

São Bento, once de la mañana, lugar y hora de la convocatoria. André llegó solo. Podía haber unas treinta personas “puntuales” con la revolución, mas esta puntualidad brasileña es aceptada socialmente. Sí, allí era el lugar ya que se leía en una tira grande de tela: “¡Democracia Real Ya!”, apoyada sobre la pequeña verja a la entrada del Monasterio de São Bento. Un tipo joven, flaco y con barba, altavoz en mano, comenzó a empujar a los adolescentes presentes, parecían alumnos y profesor, a cantar bajo la lluvia: -¡Vamos gente, queremos un futuro diferente!-. Una señora mendiga sentada al lado de André se contagió rápido: -¡Vamos gente, queremos un futuro diferente! -. Un fotógrafo cargado de cartucheras que se asemejaba a un corresponsal de guerra trató de inmortalizar a la viejecita hecha un ovillo, debajo de un paraguas roído, mientras golpeaba al suelo la lata con la que recogía sus limosnas. André continuó observando, estático, queriendo descubrir a los cabecillas tal vez, los organizadores de la acampada. Algunos mochileros entraron en acción, y el entorno se iba animando. Las máscaras popularizadas por los “anonymus” hicieron acto de presencia también. Un grupo de unos quince apareció por detrás de la iglesia haciendo cierto barullo con silbatos, entrando en la explanada sin esconder su identidad con una pancarta gigante. Representaban a un partido político de izquierdas. Poco después le tocó el turno a un grupo de sindicalistas. En una hora el movimiento se había triplicado. Codo con codo a la gran pancarta de los políticos, se situaron dos “anonymus” sosteniendo una tira larga que decía “APARTIDARIOS”. Si los del partido se movían, los apartidarios les acompañaban luciendo su identidad. En cuanto eso, el megáfono cambiaba de manos con fluidez, dejaba de intimidar a los aspirantes a revolucionarios, que se animaron a enfrentarse con él para lanzar a la plaza pública sus mensajes.

La tarjeta postal que se ha vendido desde Sol ha logrado en poco tiempo movilizar algunas conciencias para extenderse como un virus creando otras tarjetas postales similares alrededor del mundo. Una imagen de un pueblo unido, de un hombre universal. Precisamente uno de los jóvenes del partido, tras su breve discurso al megáfono, acabó con el puño en alto: “El pueblo unido, jamás será vencido”. Lo que obtuvo por respuesta fueron pocos aplausos y un nuevo cántico “El pueblo unido, gobierna sin partido”. Más que poderes individuales, son los societales los que han de verse las caras en un movimiento social de protesta abierto a priori para todo el mundo, aunque con unos principios iniciales ya marcados desde España: el del apartidarismo. Ya en São Bento, se dio el problema ineludible, que podía ser postergado pero no eliminado. Es más, el problema no hacía más que engordar veloz por segundo, medrar, ocupar toda la esfera pública; la posibilidad de que esas dos opiniones contrarias compartieran el mismo espacio era casi nula. Partidarios y apartidarios echaron las primeras chispas, sobre todo encendidas por los segundos, cuando se entrecruzaban; pequeñas discusiones se generaron en torno a la compatibilidad de ciertas agrupaciones dentro del movimiento. André las escuchó, se conformó con ser mero observador de momento. Algunos expusieron sus posiciones con énfasis, y las discusiones no duraban mucho, pero se olía que de esas primeras decisiones podía depender el devenir del movimiento, inestable y débil criatura que quiere y tiene fuerza para aparecer en el mundo. En una de esas discusiones, Bernardo, un estudiante de psicología que conocería más tarde a André, admitió su izquierdismo ante un representante, con camiseta incluida, del partido político de izquierdas no bien venido; el estudiante de psicología recriminaba al chico del partido político, un tal João Vitor, recurriendo a Bobbio.

Pensador influyente en estos movimientos es Norberto Bobbio, liberal, que se auto define como “un observador” y realmente tuvo el “privilegio” de conocer repertorios y disposiciones muy diversas durante el transcurso de su vida. En su ensayo “Las promesas incumplidas de la democracia”, sigue la línea de auto crítica que ya comenzara en 1957, ¿Qué democracia?, tras doce años de intento democrático en Italia; proseguiría en el 75, ¿Qué socialismo? Tras más treinta años de tentativa democrática. Casi medio siglo después, y con la misma constatación de todos sus escritos, se teme que la tradición democrática ha ido generando cierto bienestar al mismo tiempo que se ha ido alejando paulatinamente de sus propios principios democráticos, dejando la política en manos de la economía, de los mercados, haciendo idéntica la postura ideológica de los representantes del pueblo: los auténticos culpables de fosilizar no solo la política sino sus instrumentos vitales, como son los partidos y las instituciones. No se ha tenido una verdadera democracia en todo este tiempo, es la conclusión final de cada escrito de Bobbio. Por lo tanto, es legítimo el grito de: “¡No, no, no nos representan! “ Pero, ¿Hay otra manera, que no sea la representativa? Preguntó repetidamente Joao Victor. Bernardo, el estudiante de psicología, reconoció a su oponente dialéctico que el ser humano necesitaba reinventarse. Para ir al inicio de nuestra tradición, y rever esos principios primeros que nos han conformado de tal manera que nuestro tiempo parece no dejar opción a un organismo nuevo en el ámbito repertorial capitalista, Bobbio nos deja esta genealogía “La sociedad nació de una concepción individualista de la sociedad, según la cual toda sociedad es un producto artificial de la voluntad de los individuos”.

Por su parte, João Victor, el chico de la camiseta del partido de izquierdas, se declaró heredero de una teoría marxista renovada, con conciencia histórica de su realidad social. Reconoció que la doctrina democrática imaginó un Estado sin cuerpos intermedios. Pero los grupos, y no los individuos, son los protagonistas de la vida política más relevantes. El modelo ideal de democracia era una sociedad centrípeta, en vez de la centrífuga que tenemos, una sociedad poliárquica. Pero solo desde esos grupos institucionales ha sido posible la realización del socialismo democrático, aunque lejos de su vocación inicial, pareciéndose más al Sermón de la Montaña que a lo que refleja el Vaticano. La buena voluntad de emancipación, o bien contrasta y combate, o bien vuelve mediocre al espíritu. Pero si somos consecuencia de esa buena voluntad, la que ha otorgado en unas pocas décadas derechos sociales, no nos queda más remedio que intentar enderezar su rumbo, el de la democracia representativa, aun habiéndose distorsionado tanto desde entonces. A tal distorsión, contribuyeron desde sus detractores hasta sus idealizadores, y, en la actualidad, tiene al turbo-capitalismo cultural como su consecuente escollo. Ese rumbo siempre ha sido levemente enderezado desde las instituciones y es desde ellas desde donde se tiene que seguir luchando por arreglar nuestros desaguisados, defendía João Victor con vistas a justificar su presencia y la de los suyos en el movimiento. Dicho movimiento de protesta aparece como una utopía en tarjeta postal capaz de crear una teoría de la sensibilidad que sirva de forma universal para cambiar los paradigmas, pero estos deben de ayudarse de las instituciones ya creadas, empezar de la nada es imposible, soslayó el partidario.

Quizás, a esa reinvención no apuntan los movimientos de protestas actuales, caso de España, que pretenden más recuperar los derechos burgueses arrebatados por el capitalismo global, en vez de a abrir un abanico de posibilidades que dé lugar a una libre interrelación de las autonomías. A contrarrestar los repertorios impuestos por el capital, sensibilizando al pensamiento y al ser, a la vida en definitiva, habrían de ir dedicados los esfuerzos de algunos desacoplados, algunos indignados y algunos acampados…, o eso es lo que esperaba André, idealista que, desgraciadamente, idealiza su realidad.

Con vistas a darle visibilidad al movimiento, los manifestantes se echaron a andar, atravesaron calles céntricas, y llegaron hasta la Plaza Patriarcas. Allí, el diluvio había llegado antes que ellos. No era buena idea volver a São Bento, desprotegidos de la lluvia; al fin y al cabo en Patriarcas existía un techo, y la supervivencia del movimiento recién echado a andar ya estaba en peligro.

3. El 15 M frente al capitalismo neoliberal. El homo laborans y la creación de una nueva esfera para liberarse de la labor.

El 15 M había mostrado al mundo que otras formas de relación del hombre con la realidad no solo son posibles sino que se antojan necesarias si se quiere evitar un choque de civilizaciones, si se quiere continuar con el proyecto ilustrado de paz perpetua y emancipación cultural, posibilitando la convivencia de una multiplicidad de contextos de sentido, insertados dentro de una ecología modal. El 15 de Octubre de 2011 se hacía una llamada al mundo entero desde un movimiento ahora internacionalizado, para que unidos, y de una vez por todas, el pueblo derrote al capitalismo neoliberal, ideología apuntada como culpable del tremendo desajuste en el que se ha convertido al planeta Tierra y a sus habitantes humanos, cosificados e impedidos de salir del engranaje de una máquina, la capitalista, que le condena de por vida bajo la labor.

Anestesiados” y “despiertos” podrían ser dos calificativos para diferenciar a grosso modo a las personas del inicio del siglo XXI; sobre todo, dos adjetivos para calificar a las personas según su postura ante el mensaje transmitido por la imagen. Esta distinción, en el fondo, es muy banal, pues ni es exclusiva del XXI, y también, puesto que de un lado a otro no es que se pueda pasar con facilidad sino que se alterna con tal naturalidad que, o no se es consciente del lugar que se ocupa en esa aparente contradicción, o realmente la división entre anestesiados y hermenéuticos no se da en el ser humano. Pensando que sí, que sí se da la imposibilidad de la anestesia mientras la razón ejerce su fuerza activa, y pensando sobre su negación, intentaba André justificar la incompatibilidad entre ambas. Pero, ¿Qué poética refleja un anestesiado y qué otra el despierto? De entrada, en una década, la primera del siglo XXI, a un ser humano que, considerando las consecuencias líquidas que dicha década arrastran y vuelven a causar, a la vez se ve desbordado ante el bombardeo visual-informacional al que es sometido; sin tiempo de reaccionar, sin tiempo de analizar, la rapidez de los acontecimientos, la imponente prioridad de la labor, glorificada desde la Edad Moderna, tanto por el capitalismo como por Marx, el hombre occidental que ha vuelto a ser un animal laborans, al mismo tiempo que goza de medios que le permiten conectarse a los procesos de quiebra de un orden instituido, está hundiéndose en una historia lineal basada no en lo que él quiere hacer sino en lo que la sociedad quiere y espera que él haga. Pero así ha parecido ser siempre en la condición humana, biológicamente, la sociedad se ha impuesto siempre. Y André se bloquea en esa percepción. No sabe a qué modelo se acerca más: al anestesiado o al “despierto”

2. El héroe y la revolución. 15 octubre 2011, revolución mundial. Un sueño estético de emancipación cultural. Acoplamiento de la realidad individual en la realidad social.

André salió de su condominio con una fuerza inusual, extraordinaria. Atravesó el mercadillo de los sábados en dirección al Metro casi de forma triunfal, como si de una novedosa iluminaria andante se tratara. El día no podría abrirse de otra manera más radiante que con un intenso chaparrón; la previsión era de lluvia para el fin de semana, pero no importaba, así sería más auténtica la propuesta; a base de convivir desde el primer minuto con las inclemencias se fortalecerían los espíritus. Qué grandes expectativas acarreaba André, él solo, a sus espaldas quería encontrar al héroe, tal vez estaría dispuesto a aceptar él mismo el papel, o mejor aún, compartirlo si hubiera muchos héroes brasileños echándose a las calles, luchando como lo hicieron las revoluciones populares auténticas, en oposición de la voluntad burguesa, para obtener la democracia burguesa (Lukács, 121). Quería encontrar a (Según el diccionario de filosofía de Diego Sánchez Meca) aquel que, en virtud de una decisión voluntaria, se aparta de los patrones establecidos y de los convencionalismos sociales para llevar a efecto una posibilidad ideal de la realidad.

El 15 de octubre era la fecha elegida para que echara a andar la revolución global en São Paulo; era un día que ya había nacido en muchas fechas diferentes a lo largo de la breve historia humana. Pero el pensamiento se desbordaba en su posibilidad de acción desde tres o cuatro días antes, en la conciencia de André y de otros muchos más, como él esperaba, gracias a un impactante llamado telemático que posibilitaba la toma de alguna plaza paulistana, en sincronía con acciones similares a lo largo del planeta Tierra. Una acción por la que había esperado tanto tiempo, si se puede decir que cinco meses duran mucho tiempo.

La imagen de la multitud congregada en Sol, Madrid, y después su vírica expansión instantánea al resto de España trajo un nuevo mensaje hasta Brasil; fueron días diferentes, utópicos; desde una experiencia estética “nueva”, se dio la posibilidad de devolverle al ciudadano, y no solo al español sino también al europeo y al universal, el espíritu político que se le ha ido extirpando de su imaginario a base de haber sido convertido en un consumista compulsivo; Sol se había convertido en paradigma. El ciudadano occidental, desde los tiempos de la modernidad transformado en animal social laborante, vive sociabilizado dentro de una repertorialidad hegemónica que, a grandes rasgos, deja dos opciones al ciudadano globalizado: o bien se acopla al sistema, perdiendo toda autonomía en una continua cosificación, lo cual es fácil objetivo para el capitalismo cultural, o bien se convierte en un desacoplado absoluto, sin chance de que sus disposiciones se acoplen a los elementos repertoriales existentes, por ejemplo, muriendo de hambre en algunos casos, o en el mejor de los casos, teniendo que emigrar a nuevos ámbitos de repertorios, adaptando sus disposiciones iniciales con el fin de no perder la autonomía que le permita acoplar la estrategia con la táctica, perfeccionando sus disposiciones a fin de vivir una comprensión operacional de su autonomía desde su propia experiencia concreta, (carácter situado), produciendo lenguajes y cuerpos dispuestos a engendrar nuevas configuraciones (generatividad) en una convergencia de invención y producción que coloque los modos de relación en el centro de gravedad (policontextualidad).

Durante el trayecto en metro, buscó entre los usuarios a otros camaradas que fueran al mismo emplazamiento. Quizás la tensión entre los dos ámbitos, el del acoplado y el del desacoplado, es el lugar adecuado desde donde André pueda encontrar una apariencia, una fisonomía intelectual trágica y heroica en el conjunto de las relaciones que le conectan con el mundo (Lukács, 188). A “investigar las pequeñas gramáticas que organizan nuestra sensibilidad, a desplegar los modos de relación, las capacidades, ingenios, pulsiones que queremos desarrollar, a afirmar aquello que podemos hacer, que somos capaces de pensar y realizar. Modos de relación que son parte de algo compartido, acoplamiento sensible no único en mí sino coincidente con un grupo, “nociones comunes” según Espinoza, por las cuales compartimos gustos y sensibilidades” (web aula).

El sueño de la razón produce la fantasía de la emancipación cultural. 1 Introducción

El pensamiento que está ligado a los procesos de quiebra de un orden constituido está en efervescencia, o siempre lo ha estado, solo que a menudo no se visibiliza; este pensamiento se podría entender a través de una experiencia estética que se ha desarrollado y extendido con una fuerza inusual, rapidísima en los tiempos más rápidos de la humanidad (el del proceso de aceleración según Milton Santos, el de la modernidad líquida de Zygmunt Baumann), en extraña armonía a lo largo del planeta Tierra. Este pensamiento, revolucionario, a veces desacoplado, y por veces trágico, ha de vérselas con la acción, y ahí se manifiesta, en la plaza pública, en los collages, grafitis, intervenciones, eslóganes, foto montajes, documentales, canciones, y otras expresiones artísticas y/o estéticas entre la que destacan sobre todo escritos y conferencias, manifestaciones y revueltas. Todas estas prácticas artísticas o no, emergen como emerge la autonomía, abrupta, habiéndoselas que ver con competencias o inteligencias específicas que modifican el repertorio ante el que las distintas disposiciones han de adaptarse. En este caso ha de adaptarse la del movimiento social de protesta en una acampada urbana, y sus integrantes en el movimiento, como ejemplo; al mismo tiempo, este movimiento de indignados va mudando las sensaciones del individuo global, ya sea español, europeo o viva en São Paulo. En este ámbito estético, el que se intermedia entre la necesidad y la libertad, entre la razón y el entendimiento, se presenta al mundo, sin presentarse, el pensamiento ya como experiencia estética dotada de autonomía y fuerza contagiosa. Goethe pensaba que lo que unifica pensamiento y ser es la vida “El ser es la vida como fenómeno originario del poder creador que todo lo mueve. Este pensamiento de la verdad como vínculo profundo entre individuo y totalidad, que permite distinguir formas diversas de comprender la realización ideal de la existencia humana como conciliación entre destino y libertad, va a tener en Goethe a la verdad entendida desde la experiencia estética, el éxtasis, y la acción, vías de acceso a lo en sí…” (Diego Sánchez Meca, diccionario)

A plasmar sobre el papel el intento de poner en juego unos modos de relación desde algunas poéticas actuales - las de los campamentos de protesta con intención de generar nuevas esferas públicas en las plazas públicas de ciudades de todo el mundo- se dirige este escrito. En el movimiento Acama Sampa, campamento donde se dará la trama, donde se encuentran los repertorios de la narración, en la cual unos actores con sus respectivas disposiciones cocerán una tentativa de tragedia revolucionaria. Dichas poéticas podrán o no podrán acoplarse, en un paisaje, en un ámbito repertorial determinado, poéticas con disposiciones limitadas por un lado, y afiladas por otro, pero abiertas a una dimensión global que permite soñar con un cambio de paradigmas, con la paz perpetua kantiana o con la misma república de los fines.

sexta-feira, fevereiro 24, 2012

1994


Baila y llora al son
de un juego de propia invención,
que pelea por llevar la égida
de dos noches seguidas y tan distintas

Aplomado por un sinsaber
harto de iniciativa
escogiendo el papel de títere
o cambiarlo por el de bohemio.

Ahora, en la fragua,
ejército de cenizas arremolinadas
te recuerdan que sin pastor
¿a quién no temerás?

La vida es una colección
de quitas y pon,
por la lucha de caracteres
que muere cuando muere la indiferencia.

(Introducción 94)

quinta-feira, fevereiro 23, 2012

Gitanjali


31
"Prisionero, quién te encadenó?
"Mi Señor", dijo el prisionero. "Yo creí asombrar al mundo con mi poder y mi riqueza, y amontoné en mis cofres dinero que era de mi Rey. Cuándo me cogió el sueño, me eché sobre el lecho de mi Señor. y al despertar, me encontré preso en mi propio tesoro"

"Prisionero, quién forjó esta cadena inseparable?"
Dijo el prisionero: "Yo mismo la forjé cuidadosamente. Pensé cautivar al mundo con mi poder invencible; que me dejara en no turbada libertad. Y trabajé, día y noche, en mi cadena, con fuego enorme y duro golpe. Cuando terminé el último eslabón, ví que ella me tenía agarrado"

Rabindranath Tagore

Donde los pájaros no tienen miedo


Queriamos contemplar majestuosidad,
donde los pájaros nos tienen, miedo;
(por vagos y comodones sin salir del lodazal
nos turbamos con voces, ruidos y cañones)

Ahora, el alma desatada del suelo
excitada admira lo invisible;
si eterno fuera este silencio
con la soledad seríamos libres.

Por esta alfombra de lilas,
lloro, triunfante e intranquilo,
hinchemos nuestros pechos de angustias
por este salón de paz entre los pinos.

Gritemos con Cyrano:
"!Feliz aquel, que alejándose del mundanal ruído..."
embriagados de dulce y calmo retiro,
entre aire puro,color y trinos.

Atrás quedó la golondrina y el humo,
lo que de perenne refugio se escape,
está yerto, apagado, frío: no existe,
porque cierta es dicha ráfaga de belleza.

Sobre el espejo de hondos lagos tranquilos,
pensamos, pensamos, pensamos...en la ciencia de los hombres
que desciende, se eleva, cae extinta y luego se reanima.
Confusos, si ante tal grandeza somos nada, o afortunados
por ser nuestra.

Tormenta de preguntas que entorpecen el vuelo.
Pasan días y noches, se abren los años ¿Quién sabe esperar?
Contemos las hojas del eucalipto, como si fueran
los minutos de nuestro paso por este mundo.
Quando, da janela do meu quarto, olho para fora, vejo o mundo fugir aos meus olhos.
É tanta coisa para um ser tão pequeno quanto eu!
Quando penso na minha vida e avisto o risco da morte, percebo que não posso deixar de viver um só segundo para conseguir aproveitar a grandeza do mundo.
Esto me lo entregó en un papelito una estatua viviente, hace tiempo, en el centro de São Paulo. En concreto, en las afueras del Centro Cultural Banco de Brasil, en la rua da Quitanda. Quitanda, en Brasil y Angola, es un pequeño estabelecimiento comercial, una tienda, en una lengua que ha sido del pueblo, la frutería o verdulería. Con ello, contiene la acepción de local donde se hacen negocios, mercado, plaza. Allí, en la rua da Quitanda, se encontraba la estatua, quieta; bella. El ajetreo cotidiano del centro no parecía perturbar la existencia de esa estatua. No da para recordar qué estaba haciendo ese día en concreto, pero casi seguro que me encontraba solo; es muy probable que, aquel día, como mínimo anterior a Febrero de 2012, algo estaría haciendo en el mismo CCBB. También, en esa época es probable que diera algunas clases de español en el edifico del Santander que hay justamente donde desemboca la rua Quitanda, en la rua Quinze de Novembro. El CCBB se halla en esa última cuadra, y suele albergar exposiciones, además del cine. Tal vez había quedado con alguien allí, para ver una peli. Tal vez... Comprar cigarros Winstons, enfrente al CCBB despúés de una clase en el Santander. Tal vez, recoger una entrada o pedir una información después de la clase del Santander. Tal vez, me fumaba un porrito en uno de los bancos que la rua Quitanda proveía en esa manzana. Allí, he fumado mucho, no me extraña que hasta porros, en medio del bullicio. No recuerdo si, de hecho, yo estaba sentado en uno de esos bancos, fumando, porritos o cigarros, más bien lo segundo, pues los primeros me los fumaba más tranquilamente en el Valle de Annhangabau. Pero, he fumado descaradamente en muchos lugares públicos, así que no me extraña que ya me haya fumado algún porro allí mismo. No importa un pimiento lo que estaba haciendo aquel día, al final de cuentas, estas líneas no son más que un ejercicio de memoria. Solo que, indeseablemente, un ejercicio de memoria que solo aporta dudas a los hechos intrascendentes, pues aquí lo importante no es lo que yo, maldita sea, estuviera haciendo, sino que ese día fui agraciado con la presencia de la estatua viviente en la rua da Quitanda, y tuve una experiencia estética que me dejó mella. Es tan injusta la memoria, que no puedo describir cómo era la estatua viviente. Posiblemente estuviera pintada de hierro. Lo que sí recuerdo claramente es que le di una moneda, porque me gustó y me llamó mucho la atención. Fue entonces cuando la estatua mostró que estaba viva, hizo un movimiento sincronizado, y con una sonrisa me entregó un papelito, con los versos arriba citados.

terça-feira, novembro 01, 2011

La fuerza del pensamiento


Vosotros sois unas piezas de un engranaje, que ha sido montado de una manera completamente inesperada, completamente imprevisible, en varios espacios. Existen ciertos momentos en la historia, donde un acontecimiento, aparentemente localizado, regional, tiene la fuerza de movilizar una serie de otros procesos en varias partes del mundo. Las ideas, cuando comienzan a circular ellas desconocen espacio, no conocen ocupaciones de espacio, construyen un nuevo espacio, de una cierta manera ustedes son una pieza de una ideas que poco a poco va construyendo nuevos espacios, a través, de esas movilizaciones mundiales en varias ciudades, Nueva York,Cairo, Túnez, Madrid, Roma, Santiago, ahora en Sao Paulo; yo daría un ejemplo interesante de cómo una idea puede ignorar su espacio original.
Existe un fato histórico impresionante, que nos toca de manera próxima, en cuanto dice como Brasil estaba envuelto, que es la revolución en Haití en 1804, la primera hecha por esclavos, esclavos que se libertaron del dominio francés; acontece un hecho interno impresionante en 1793 , en la asamblea nacional francesa, gracias a los jacobinos, se decide abolir la esclavitud en las colonias; era el resultado del principio de la igualdad radical, si nosotros defendemos la igualdad radical no es posible que la igualdad valga en este país y no valga en otro lugar, si no vale en este país, no vale en ningún lugar, ella es incondicional, debe desconocer espacio, desconocer tiempo,entonces ella vale también para las colonias.
Cuando Napoleón asume el poder intenta reverte ese decreto, quiere que la esclavitud de vuelta. Los haitianos se sublevan, Napoleón manda tropas para Haití, y acontece uno de los hechos más impresionantes de la historia en los últimos 200/300 años, en el momento de la guerra, cuando las tropas francesas estaban de un lado, haitianas de otro lado, y los franceses comienzan a oír, cantado desde el otro lado, la marsellesa, el himno de la revolución francesa. Eso reventó moralmente las tropas francesas, perdieron la guerra, pasaron a preguntarse: A fin de cuentas, ¿Contra quién estamos luchando? Estamos luchando contra nosotros, contra nuestros ideales, que ahora se vuelven contra nosotros, porque en la boca de los esclavos esos ideales son más verdaderos que en nuestra boca. Esa es La fuerza impresionante de las ideas, ellas explotan espacio, ellas construyen un nuevo espacio, ellas re-articulan una relación radical fundamental de igualdad
Es interesante recordar eso ahora, es de cierta manera lo que vosotros estáis haciendo, vosotros estáis haciendo que una idea que apareció en un determinado lugar, el mundo árabe, en Túnez, comience a circular de una manera tal que la van utilizando populaciones absolutamente dispersas, diferentes, mas en torno a una noción central, que es: Nuestra democracia no existe todavía, nuestra democracia todavía no ha llegado, aún esperamos una democracia por venir, lo que nosotros tenemos puede no ser una dictadura, puede no ser un sistema totalitario, pero todavía no es una democracia, ninguno de nosotros queremos vivir en ese limbo, en ese purgatorio, que es el régimen absoluto autoritario y una democracia que nosotros esperamos, no queremos procesos que degradan, ya nace vieja, por eso cuando las manifestaciones de las que hacéis parte insisten en la idea falta aún mucho para alcanzar la democracia real, colocan una cuestión, que hasta entonces no podía tener derecho de ciudadanía, si creyesen en la democracia parlamentar tal como funciona hoy, os mirarían como unos totalitarismo
Ustedes no quieren esto ¿Qué es lo que quieren? , ¿No quieren un estado democrático Derecho democrático? Y esa es la cuestión interesante,vosotros recolocáis la cuestión diciendo: ?Dónde están viendo el Estado democrático de Derecho? Yo no lo he encontrado.
Si hay una cosa que la democracia nos exige, nos demanda, es que sólo se habla de democracia en el futuro, de democracia por venir,porque cuando se cree, ya está realizada uestra democracia,ya está realizada nuestro ordenamiento jurídico, nuestro estado, nuestra situación social presente , entonces todas las imperfecciones del presente ganan el peso de la eternidad, todas las imperfecciones del presente parecen eternas, imposible de superarlas, parece ser discriminatorio superarlas cuando intenta superarla e intenta poner en riesgo el querer superarlas, discutirlas. En ese sentido, la primera cosa interesante, es que vosotros estáis dispuestos a discutir a fondo , no en el sentido de arreglar unas asuntos puntuales al respecto de unas cuestiones que giran en torno de nuestra política, corrupción , por ejemplo, “ eh, vamos a movilizarnos aquí, para que fulano y mengano vayan a la cárcel, como si, independiente de ser hecho o no, eso resolviese el problema de nuestra democracia, como si acciones puntuales que no tocan problemas estructurales de procesos de decisión de partición del poder, de participación popular de densidad popular en las decisiones como si no tocando esos problemas, consiguiésemos avanzar de una manera u otra.Esa parece una cuestión extremamente interesante porque cuando colocáis “queremos discusión “, eso toca una cuestión clásica: la relación entre teoría y praxis. Por ejemplo, vean algo interesante, quien pasa por aquí no ve ni una palabra de orden, ninguna propuesta en sentido expreso de que nosotros queremos esto, y esto, y esto; puede parecer un problema pero yo diría: no, que eso es una gran virtud porque, si me permiten me gustaría hacer un pequeño paréntesis en la historia de la filosofía, recordando una respuesta de un gran filosofo del siglo XX, políticamente equivocado, auque no deje de ser un gran filosofo, Heidegger,en un pequeño texto llamado "Cartas al Humanismo";en un determinado momento un sujeto
le pregunta cómo entiende la relación entre teoría y praxis y él responde: “Nunca entendí la dicotomía, la diferencia, entre teoría y praxis, porque el pensamiento cuando piensa de verdad , él actúa”; es la acción más fuerte, es la acción del pensamiento porque cuando el pensamiento de verdad, pensar de verdad significa, pensar en su radicalidad, pensar en su fuerza crítica, la fuerza crítica y radical del pensamiento, cuando piensa de verdad cuestiona los problemas, cuestiona los presupuestos, cuestiona las respuestas, en ese momento es como si el espectro de las posibilidades aumentase, porque estáis dispuestos a pensar, estáis dispuestos a recolocar nuevos esquemas de pensamiento en circulación, y esa es la cuestión fundamental y en ese sentido cuando eso ocurre nuevas acciones y nuevas propuestas aparecen, para que nuevas propuestas aparezcan es necesario saber cuáles son nuestros problemas, cuáles son los problemas reales concretos por qué sentimiento de incomodidad, sentimiento de insatisfacción, angustia en relación al presente, estáis descubriendo que el mundo entero también la tiene. Incluso esas sociedades, esas sociedades tribales, como todo el mundo quería descalificar como las sociedades árabes, tenemos algo nos une a ellos,también estamos descontentos , no queremos reproducir un presente tal como se aparece ahora, tenemos angustia de la necesidad de cambio, y eso nos hace la misma idea, nos hace presente dentro y delante de la misma, idea que tenéis, que debéis saber guardar, pues ese es el motor de la crítica, es un profundo sentimiento de malestar, que todos sienten, el sentimiento mas verdadero que tienen, el sentimiento más capaz de colocaros en acción, mas no mientras vivimos en una sociedad donde la incomodidad, malestar, es visto como síntoma de una enfermedad, que debe ser tratada lo más rápido posible, como quien piensa si vamos a drogar a todo el mundo con antidepresivo, no obstante la masrea
Hay algo mal, pero no con vosotros, no por vosotros, hay algo errado con la vida social de la cual hacéis parte, y ese problema de la vida social de la cual hacen partes se manifiesta de esa forma cada una de las que componen, en ese sentido, Es muy importante que sean capaces de movilizar para decir ese malestar no es un problema mío, es de la sociedad, es de la vida social, es la manera como la posibilidad estructural de la vida social exitosa se coloca para cada uno de vosotros
Vean, terminaría recordando lo siguiente, hoy ni yo mismo acredito, estoy llegando a los cuarenta años, Recuerdo cuando tenía vuestra edad, 20 ,oíamos la siguiente cuestión : no hay más lucha a ser hecha , todo está globalizado ahora lo que vale es la capacidad que tienes de asumir eso, De ser creativo una agencia de publicidad o un departamento de una gran prensa, mas esa capacidad que tienen llevarían , vamos a llevarla a un futuro radiante, con solo vencedores, donde los perdedores se quedan atrás, los perdedores morales porque no tienen valor de asumir eso, Sin valor de asumir la necesidad de innovación.
Todos Esos tipos son los que arruinaron el mundo, esos caras que entonces tenían veinte y ahora tienen cuarenta, que fueron a trabajar al sistema financiero consiguieron explotar una crisis mayor que la del 29, de la cual nadie saber cómo salir, e porque no era solo un problema
Eran personas que No creían en el futuro porque no presente, de forma alguna creían En la capacidad de transformación de la participación popular Creían que eso era Ideología, ideología vieja eso no existe más, participación popular? Eso no existe ¿Manifestaciones? Eso no existe. Para esas personas vosotros no existiríais, no había razón para estar aquí, no hay mucho más que hacer. Es gracioso, que esas personas cuando ven manifestaciones como esta, dicen, a final de cuentas, ¿Qué es lo que ellos quieren? Cuando decís lo que queréis esta es su respuestas: ¡Pero ustedes están locos!, de eso ni hablar.
Esto me recuerda a una amiga psicóloga que me contaba cuando en su consultorio aparecían unas mujeres masacradas por sus maridos pero cuando estaban satisfechas, el marido llegaba y le preguntaba: Y ahora ¿Qué es lo que quieres?. Cuando ella decía lo que quería: Sí, yo quería eso, lo otro. El marido la recriminaba. Es eso lo que está pasando ahora, se trata de desacreditar un capacidad que consuge colocar pautas , tratan de descalificar el tiempo el pensamiento comienza a alterar
Dentro
Si ustedes piensan extremamente, pautas extremamente precisas Santiago de Chile paró 400000 personas en la calle para pedir salud pública para todos, de calidad, para todos, y gratuita, educación pública
Vean, una propuesta como esa que parece regional, el problema de la educación pública, más en el fondo modifica la del país radicalmente la estructura del país, porque para garantizar el estado tiene que tener más dinero Pero más impuestos de quien, que vosotros que no tenéis dinero o de los ricos que no pagan impuestos en ningún lugar deAmérica Latina? O sea, tú pagas 27%, yo 27%, y el banquero 27% de impuesto de la renta. Eso no existe en ningún lugar del mundo
Significa un radical redistribución de renta a través del uso democrático del estado como aparato de constitución de uso conjunto de servicios públicos que consiga mejorar la vida de los ciudadanos
Vean las propuestas que aparecieron con los indignados de España, nuestra democracia parlamentaria falló, junto con el sistema económico que ella sustentaba
La crisis llegó a a ese tamaño la pregunta a hacerse es ?Por qué la crisis ha llegado a ser de este tamaño? ?Qué sistema económico es ese que permite que la crisis alcance ese tamaño?¿Qué maldito sistema político es ese? Que no consigue encuadrar la ala más terrorista del sistema financiero, la ala más canalla continua teniendo beneficios desorbitantes!
Van a internet , cojan los balances del bancos queestaban en bancarrota hace tres años. Hoy tienen inmensos superavits.
¿De dónde viene ese dinero? Viene del Estado que lo pagó.
¿Qué sistema político que es incapaz de poner contra la pared quien destruye la vida,la propiedad, que destruye toda la población. Vean
En defensa de la propiedad privada esos bancos consiguieron destruir la propiedad privada de un número mayor que ni Lenin había intentado hacer en 1917. Alguien debería haber colocado esa gente a trabajar para nosotros!
Las pautas son precisas, conscientes son de una clareza y una visión cirúrgica. Es más una manifestación de cuando el pensamiento comienza a actuar, las pautas reales aparecen
Es eso lo que debe pasar, lo que debe pasarnos a todos aquí en Brasil, nuestra situación va a ser una repetición de un proceso que va emergiendo a nuestras espaldas, un tiempo nuevo que se está abriendo.
Dentro de cinco años se preguntarán: cómo créimos durante tanto tiempo que ningún acontecimiento real pudiera ocurrir? Dentro de cinco años el nivel de indignación será tal, la insatisafacción será tal que se preguntarán cómo que se creyó durante tanto tiempo que la rueda del historia estaba parada, que no había mucho más que esperar, a no ser una especie de error general de la nación a partir de unos principios
puestos por el liberalismo económico.
Vosotros sóis el primer paso de un gran movimiento un larga Carrera que solo ha comenzado. Aquí hay 100 personas dentro de tres, cuatro años aquí habrá tres mil personas. Esos proceso son lentos, como dice
Freud "La razón puede hablar bajo pero nunca se calla" Proceso como estos son lentos pero nunca paran.
Se han dado cuenta de una cosa fundamental, se han dado cuenta de que no es más posible confiar en partidos, sindicatos
Estructura gubernamentales que pueden tener su función en ciertos momentos, pero no tienen capacidad de resonar las verdaderas necesidades de ruptura. Perdieron la capacidad de hacer resonar las necesidades de ruptura
Vemos el caso de Grecia ¿Cuál es el partido que gobierna en Grecia? El partido social demócrata, en principio de izquierdas
¿Cuál es el partido que gobierna en España? El partido socialista obrero español, en principio de Izquierda. Con unas izquierdas de ese tipo nadie necesita derechas.Es estupendo porque todos juegan en el mismo equipo. La única diferencia es que uno lo hace con pena en el corazón."Disculpa acabar con tu salario, No me gustaría hacer eso, pero qué puedo hacer..." El otro lo hace cantando, “Eso es así. Usted era un funcionario inútil". Aparte de eso,la diferencia es mínima,
es retórica, Qué significa eso? La época donde nos movilizabamos teniendo en cuenta la estructura partidaria acabó. Acabó radicalmente. Puede ser que todavía no sepamos que va a aparecer sabemos lo que no va a acontecer, no sabemos como las cosas serán en adelante, como será ese tipo de organización mucho más flexible, abierta, mucho más democrática y también mucho más difícil de ser gerida. No sabemos lo que va a pasar en adelante,sabemos dónde el acontecimiento no ocurre. Poseéis una gran fuerza de presión, que es grande porque esta fuera del juego, porque cuando ella entra en él, disminuye, por eso, coservad este espacio.
Quería dejaros una última colocación,´todos vosotros, era más fácil si estuvieséis en casa trabajando cada uno en su sitio, pensando en la carrera, pensando en vuestros problemas, vuestras preocupaciones, pero estáis aquí, en el medio do vale do Anhangabau, en la ciudad más fea del planeta, discutiendo la capacidad que tenemos a partir del momento que se empieza discutir

Que interesante que varias persona piensen "está loco, debería estar allí, en vez de hacer algo más productiva están aquí..." Los verdaderos momentos de la historia fueron producidos por personas locas
si no fueran ellas, no habría ruptura, no habría ningún tipo de reconstrucción posible, la gran locura es solo luchar, vosotros estáis de enhorabuena